La Mina Romana de Cueva del Hierro: Un Viaje al Corazón de la Historia de España

NUEVO TÍTULO: La Mina Romana de Cueva del Hierro: Un Viaje al Corazón de la Historia de España
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NUEVO TÍTULO: La Mina Romana de Cueva del Hierro: Un Viaje al Corazón de la Historia de España

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La pequeña localidad de Cueva del Hierro, en la Serranía de Cuenca, alberga un tesoro arqueológico invaluable: la mina romana que da nombre al pueblo. Este yacimiento permite a los visitantes descender a las entrañas de la tierra y respirar el eco de siglos de trabajo que forjaron la historia de la región.

Hoy, la mina combina historia, naturaleza y aventura subterránea, convirtiéndose en un destino imprescindible para comprender las raíces de la metalurgia antigua.

Orígenes Celtíberos

Mucho antes de la llegada de los romanos, los pueblos celtíberos ya conocían los secretos de estas profundidades desde el siglo VI a.C. Durante la segunda Edad del Hierro, extraían el valioso mineral para fabricar herramientas agrícolas y armas de guerra. La famosa falcata celtíbera, una espada curva de gran eficacia, se originaba en el hierro de excelente calidad obtenido en estas excavaciones primitivas. Restos de castros íberos confirman la importancia estratégica del lugar para las sociedades prerromanas.

Esplendor Romano

Con la llegada del Imperio Romano, la mina de Cueva del Hierro alcanzó su época de mayor esplendor. Los romanos implementaron técnicas avanzadas de extracción, ampliando las galerías preexistentes. El hierro extraído se convirtió en una pieza clave para abastecer las fundiciones imperiales y mantener el poderío militar de las legiones. Autores de la época elogiaron la calidad del mineral y la destreza metalúrgica de los habitantes locales.

Las galerías actuales conservan rasgos morfológicos y marcas de herramientas que evidencian el ingenio humano aplicado a la minería del Alto Imperio. Tras la caída de Roma, la actividad disminuyó, pero la mina resurgió con fuerza durante la Edad Media. Alfonso VIII de Castilla otorgó a la ciudad de Cuenca la gestión de todas las explotaciones mineras de la zona. De estas profundidades se extrajo el hierro necesario para forjar elementos como las rejas de la Catedral de Cuenca.

Renacimiento y Época Moderna

Durante el Renacimiento, en los siglos XVI y XVII, la actividad minera volvió a ser intensa, según documentos históricos. El siglo XVIII marcó otro punto de apogeo con la proliferación de herrerías en la comarca. La mina continuó operativa bajo diferentes manos, incluyendo la propiedad de los marqueses de Urquijo, hasta su cierre definitivo.

La explotación comercial se mantuvo vigente hasta la década de 1960, cerrando un ciclo productivo de más de 2.600 años. Durante este último siglo, se incorporaron nuevas tecnologías que convivieron con los pasadizos excavados a mano.

Tras su clausura industrial, el recinto fue recuperado y rehabilitado como un espacio turístico y cultural de primer nivel, transformando un lugar de duro trabajo en un aula viva de historia.

Visitas y Espeleología

Visitar la mina implica descender más de treinta metros bajo la superficie para recorrer túneles que guardan una temperatura constante de quince grados. Equipados con casco y luz frontal, los visitantes pueden experimentar el silencio profundo y la atmósfera única del mundo subterráneo.

Las visitas guiadas duran aproximadamente una hora y son aptas para todas las edades. Durante el recorrido, se pueden observar minerales como la siderita, la limonita y las vetas de oligisto, así como formaciones geológicas sorprendentes.

Para los más audaces, la mina ofrece rutas de espeleología que exploran zonas menos accesibles, sin barandillas ni senderos acondicionados. Esta actividad, de unas dos horas y media, permite reptar y sortear obstáculos naturales, descubriendo pasadizos secretos y formaciones geológicas que muy pocos han visto.