
¿Clase media o clase media-alta? El debate salarial en España
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El debate sobre los salarios y la pertenencia a la clase media en España ha resurgido tras las declaraciones de un comercial del sector dental originario de Asturias. En una entrevista, este trabajador afirmó que, con un salario anual que ronda los 50.000 o 55.000 euros, se considera de “clase media-alta”, aunque reconoce que por nivel de ingresos debería pertenecer a la clase media.
El comercial, que desarrolla su actividad principalmente en Vizcaya, justifica su autopercepción argumentando que con ese salario, una familia debería poder mantenerse cómodamente dentro del estrato social medio. “Yo soy una persona, soy padre, estoy casado, con lo que yo gano una familia debería de mantenerse o yo debería estar en la clase media porque soy un currante”, explicó.
La distorsión del estatus económico
Sin embargo, la realidad económica y social que observa a su alrededor le lleva a una conclusión diferente. Su situación contrasta con la de muchos conocidos, lo que le hace pensar que existe una distorsión generalizada sobre el estatus económico real.
Este debate se relaciona directamente con la dificultad de definir quién es rico o qué se considera clase media en España, donde las cifras varían enormemente.
La capacidad de ahorro es el principal indicador que le hace posicionarse en la clase media-alta. “Yo ahorro dinero viviendo en Asturias”, señaló, marcando una diferencia con compañeros que residen en ciudades como Barcelona. Atribuye esta ventaja a un estilo de vida poco derrochador y a los menores gastos que afronta en su región.
Coste de vida: diferencias regionales
Para ilustrar las diferencias en el coste de vida, el comercial ofreció ejemplos concretos. Comparó el precio de una hora de aparcamiento en la zona azul de Oviedo, que cuesta 1,80 euros, con las tarifas de un parking en Madrid o los precios de San Sebastián, que califica de prohibitivos.
En cambio, destaca que en A Coruña los precios son “normales”.
Seguridad financiera y brecha social
Su sólida posición financiera le permitiría una seguridad que pocos pueden alcanzar. Al ser preguntado sobre cuánto tiempo podría vivir sin trabajar, confesó que podría estar tres años sin trabajar. Justificó este sentimiento explicando que, aunque trabaja mucho, sus circunstancias económicas son notablemente mejores que las de muchos de sus amigos, lo que pone de manifiesto la creciente brecha económica y social en el país.












