Las élites detrás del 23F: Un análisis profundo del intento de golpe de Estado en España

Las élites detrás del 23F: Un análisis profundo del intento de golpe de Estado en España
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Las élites detrás del 23F: Un análisis profundo del intento de golpe de Estado en España

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La desclasificación de documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23F ofrece nuevos detalles y perspectivas para los estudiosos del tema. Estos documentos probablemente fortalecerán la versión oficial de la transición española, que presenta a la clase política, incluyendo al Rey, como los garantes del sistema establecido.

Las corrientes de fondo del 23F

Sin embargo, no se ha dedicado suficiente tiempo a reflexionar sobre las corrientes subyacentes, las redes de poder y las decisiones que hicieron inevitable esta situación. Existía una serie de tramas civiles, económicas y políticas que exigían un cambio de rumbo ante una democracia que, para algunos, se había vuelto demasiado inestable, mientras que para otros, más poderosos e influyentes, amenazaba con ser excesiva.

La Comisión Trilateral y la “Crisis de la Democracia”

En 1975, Michel Crozier, Samuel Huntington y Joji Watanuki publicaron el informe sobre “La crisis de la democracia” en el seno de la Comisión Trilateral, que reunía a líderes políticos y empresariales de Estados Unidos, Europa y Japón. El informe alertaba sobre los peligros de otorgar demasiadas atribuciones políticas a las masas. La crispación generada por las luchas raciales y la crisis del capitalismo, iniciada en 1973, sugería a los líderes del “mundo libre” organizarse ante una nueva amenaza. La conclusión del informe subrayaba una moraleja elitista: los excesos democráticos podían acabar con el sistema parlamentario.

La élite corporativa española y la Trilateral

En 1979, la Trilateral integró a los primeros representantes de la élite corporativa española, incluyendo a miembros de la familia Garrigues-Walker, abogados clave en la apertura comercial y la entrada de corporaciones estadounidenses a partir de 1959. Joaquín Garrigues-Walker, miembro de esta familia, fue ministro con Adolfo Suárez entre 1977 y 1980.

El declive de Suárez y las tensiones económicas y sociales

Poco antes de su enfermedad, Garrigues-Walker abandonó a Suárez. El presidente del gobierno sufría un declive en su popularidad, mientras la crisis inflacionaria exacerbaba las contradicciones entre trabajo y capital, y los atentados de ETA radicalizaban a muchos militares. La patronal CEOE, liderada por Carlos Ferrer Salat, rechazó aspectos de los Pactos de La Moncloa, que consideraba excesivamente regulatorios, y el nuevo impuesto sobre la renta (IRPF) de 1977. La ley del divorcio, promulgada en 1981, generaba temores entre los conservadores sobre la destrucción de la familia tradicional.

El conflicto social y las demandas populares

Detrás de todo esto, latía el conflicto social y las crecientes demandas del pueblo español, en consonancia con los temores de la Trilateral. Los trabajadores, organizados en sindicatos como Comisiones Obreras y UGT, luchaban por evitar la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de inflación persistente.

El giro socialdemócrata de Suárez y la OTAN

Las presiones del Partido Comunista y del PSOE, mayoritarios en los ayuntamientos desde 1979, llevaron a Suárez a un giro socialdemócrata que abrió una brecha con los liberales atlantistas que apoyaban al gobierno. Esta brecha se hizo aún mayor cuando el primer ministro expresó dudas sobre la necesidad de entrar en la OTAN, una expectativa clave para Estados Unidos.

El 23F como impulso elitista

Por lo tanto, el 23F no debe verse solo como una operación patriótica para evitar el caos, sino como un impulso elitista para estabilizar una nación que no podía permitirse experimentos similares a los de 1931 y que, además, podían alterar el equilibrio geoestratégico en el que Estados Unidos trabajaba desde la Guerra Fría.

Un frente contra Suárez

Un frente político, empresarial y periodístico se opuso a un presidente que luego fue considerado casi un santo laico. Muchos cronistas que celebraban las fechas constitucionales clamaron por un gobierno de concentración en el que los militares lideraran la “corrección” de una nación que no podía aspirar a gobernarse sola.

La necesidad de reflexionar

Más allá de la asistencia ofrecida a los golpistas y del aliento al golpe por parte de la prensa del Movimiento, es crucial reflexionar sobre las corrientes mencionadas. El mantra subyacente es que necesitamos a alguien que nos salve de nosotros mismos. Lo sucedido en torno al 23F debería recordárnoslo.