Sam Altman: ¿El Oppenheimer de Donald Trump?

Sam Altman: ¿El Oppenheimer de Donald Trump?
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Sam Altman: ¿El Oppenheimer de Donald Trump?

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Sam Altman, figura destacada en el mundo de la inteligencia artificial, evoca tanto la imagen de Robert Oppenheimer como la de un líder mesiánico. Al emprender su proyecto, no dudó en referirse al Proyecto Manhattan. Al describir OpenAI, la presenta como un paisaje místico, dirigiéndose a sus usuarios como creyentes. En una época donde el capitalismo convierte a los ciudadanos en clientes, Altman ofrece a sus seguidores una puerta hacia un paraíso artificial.

Un niño prodigio de Misuri

Como un personaje de una película de Spielberg, la historia de Altman comienza en los suburbios de San Luis, Misuri, en una familia judía de clase media. Desde temprana edad, demostró una habilidad inusual con la tecnología, aprendiendo a programar y desarmar su iMac Bondi a los ocho años.

Este fue el primer indicio de una personalidad que sobresalía. Pronto, revelaría aún más sobre sí mismo.

Un activista precoz

En el instituto, Altman se enfrentó a un grupo cristiano que boicoteaba una asamblea sobre sexualidad, declarándose abiertamente gay. Desafió a sus compañeros a decidir si querían una escuela represiva o abierta a todas las ideas. De esta forma, el perfil de Altman como perseguidor de utopías comenzó a definirse, aunque también revelaría su faceta como creador de distopías.

El camino del emprendimiento

Donald Trump, en su crítica a las universidades, cuenta con el apoyo de Peter Thiel, quien promueve el abandono de los estudios en favor de los emprendimientos. Sam Altman, discípulo de Thiel, sigue este camino, abandonando la carrera de informática en Stanford para fundar Loopt, una red social para compartir la ubicación entre amigos.

Y Combinator: Un trampolín al éxito

Loopt fue seleccionada por Y Combinator, una aceleradora de startups gestionada por Paul Graham y Jessica Livingston. Graham quedó fascinado con Altman, describiéndolo como un operador formidable y sumándolo a su plataforma. En un verano, Altman logró acuerdos con operadores de telefonía móvil, elevando el valor de Loopt a 75 millones de dólares.

Posteriormente, Altman se desvinculó de Loopt, creó un fondo de capital de riesgo, se asoció con Peter Thiel y se hizo con Y Combinator, la aceleradora que le dio la vida.

La ambición de conquistar el mundo

Altman buscaba oportunidades en el caos y aspiraba a algo más que la nube: quería conquistar el mundo. Soñaba con un conglomerado de un billón de dólares, pero se dio cuenta de que necesitaba avances científicos. Y Combinator era el lugar ideal para encontrar startups con tecnología avanzada, por lo que se dedicó a estudiar los problemas científicos y de ingeniería de estas empresas, reclutando a las más prometedoras.

Su objetivo era crear su propia empresa de energía nuclear. Impulsó a Y Combinator a financiar las mejores startups de fisión y fusión que encontró. Argumentaba que las cosas difíciles son más fáciles porque atraen a personas dispuestas a ayudar.

OpenAI: La unión con Elon Musk

Altman unió fuerzas con Elon Musk para fundar OpenAI, con el objetivo de proteger a la humanidad de los peligros de la inteligencia artificial. Musk advirtió sobre el riesgo de un “dictador inmortal y superpoderoso” si la IA se desarrollaba de forma incorrecta.

Altman compartía esta preocupación y se propuso cuidar la criatura hasta que el mundo pudiera adoptarla. Inspirándose en James Madison, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, planeaba involucrar a amplios sectores de la sociedad en la gobernanza de la IA.

Promesas y contradicciones

Altman promete que la IA resolverá el cambio climático, curará el cáncer y creará una superinteligencia benevolente, proporcionando riqueza universal. Sin embargo, también es la misma persona que advirtió sobre el peligro de Donald Trump y luego, tras su segundo mandato, le dio la bienvenida y elogió lo “increíble que será para el país en muchos sentidos”.

Altman parece permitirse estas contradicciones con ligereza, como ser vegetariano y criar vacas en su finca, o invertir en la exploración de tierras raras en Groenlandia y en la fundación de una ciudad libertaria.

El consumo de recursos y el cambio climático

No está claro cómo la IA contribuirá a resolver el cambio climático, dado el enorme consumo de recursos que implica su desarrollo, incluyendo energía, agua y emisiones de dióxido de carbono. Altman argumenta que nadie piensa en los recursos que han necesitado los seres humanos a lo largo de la historia.

Un sistema de creencias

Karen Hao, autora de “El Imperio de la IA”, sostiene que Altman busca crear un sistema de creencias, oscuro como el fondo de una religión, al que los fieles simplemente se adhieren. De esta forma, se pueden consolidar enormes cantidades de poder.

Un breve despido y un regreso triunfal

A finales de 2023, Altman fue destituido brevemente de su cargo en OpenAI, para luego regresar con aún más poder. Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, comparó la situación con el intento de despedir a Steve Jobs.

El espíritu de nuestro tiempo

Vivimos en una época donde la historia nos muestra la farsa de un falso emperador y un mesiánico del silicio, contrastando con el brillo lejano de un estadista y un filósofo.