
NUEVA ESPERANZA PARA MIGRANTES EN VALLADOLID TRAS REGULARIZACIÓN
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Lis, una mujer colombiana de 47 años, llegó a Valladolid en agosto de 2024 junto a su hija menor, huyendo de la violencia e inseguridad en el departamento del Cauca, una de las regiones más conflictivas de Colombia. Su principal motivación fue la búsqueda de seguridad para sus hijos.
Durante meses, Lis ha residido en una casa de acogida de Cáritas en Valladolid, recibiendo apoyo en un período muy difícil. Sin embargo, la falta de regularización administrativa ha limitado su acceso al empleo y a trámites esenciales, incluso relacionados con la educación de su hija.
La lucha contra la invisibilidad
La imposibilidad de trabajar legalmente y realizar gestiones cotidianas ha sido una constante. Lis relata la dificultad para encontrar empleo debido a la falta de documentos, así como los obstáculos para acceder a plataformas educativas y servicios básicos, generando frustración y una profunda sensación de invisibilidad.
Un punto de inflexión: la regularización
La reciente regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno, que podría beneficiar a unas 7.000 personas en Valladolid, representa un cambio significativo.
Para Lis, esta noticia ha traído consigo emoción y esperanza, especialmente por el impacto positivo que tendrá en la vida de su hija.
Con el permiso de residencia y trabajo, Lis podrá acceder a un empleo formal, cotizar a la Seguridad Social y contribuir activamente a la sociedad que la ha acogido. “Es el principio de cosas bonitas”, afirma con optimismo.
El impacto social de la medida
Raquel García, trabajadora social de Cáritas, destaca que esta medida reconoce una realidad social preexistente: la presencia de miles de personas que viven y trabajan en España en condiciones de precariedad. Subraya que la regularización es un reconocimiento al esfuerzo de estas personas y un beneficio para el conjunto de la sociedad.
A la espera del Real Decreto
Aunque aún se espera la publicación del Real Decreto que detalle el procedimiento, las organizaciones sociales instan a la calma y aseguran que acompañarán a los migrantes durante todo el proceso. La regularización facilitará el acceso a empleo, vivienda y sanidad, además de mejorar el bienestar emocional de muchas familias.
Un futuro más seguro
Para Lis, el futuro es aún incierto, pero lo percibe más cercano y seguro.
“Mi hija va a poder tener tranquilidad, estudios y oportunidades que en mi país no hubiera tenido”, expresa emocionada. Concluye afirmando que todo lo que ha hecho ha sido por su hija.













