
PODENCOS: MÁS QUE CAZADORES, COMPAÑEROS LEALES
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Los podencos, a menudo percibidos únicamente como perros de caza, son en realidad animales inteligentes, despiertos y con un extraordinario sentido de la orientación. Contrario a la creencia popular, pueden ser compañeros familiares excepcionales, capaces de crear lazos muy estrechos con su entorno.
Un perro familiar incomprendido
Adrián Navarro, fundador de Adiestramiento Canino Lopecan, explica que, aunque seleccionados genéticamente para la caza durante generaciones, los podencos son, ante todo, perros. Como tales, tienen necesidades afectivas y sociales que deben ser atendidas para asegurar su bienestar.
La socialización, el cariño y la interacción diaria son cruciales para su desarrollo. Si bien disfrutan de pasar tiempo en el campo, también pueden ser perros tranquilos en casa, acompañando a bebés o relajándose en el sofá, siempre y cuando tengan una rutina de vida adecuada.
Necesidades energéticas que deben ser cubiertas
Quien considere adoptar un podenco debe ser consciente de su alta energía.
No obstante, esta característica no es un impedimento, sino una necesidad que debe ser gestionada. Al igual que razas como el pastor alemán o el labrador, requieren actividad física diaria para mantener un comportamiento equilibrado.
La clave está en satisfacer sus necesidades energéticas. Un podenco tiene una resistencia física notable, lo que significa que una vida sedentaria no es una opción. Cuando su energía se canaliza correctamente, se convierten en compañeros inigualables.
Como afirma Navarro, si se cubren sus necesidades energéticas, “van a ser los mejores perros del mundo”.
El adoptante ideal es una persona o familia activa que disfrute de actividades al aire libre, como rutas por el campo. Este tiempo de calidad y contacto con la naturaleza es fundamental para construir una relación sólida y feliz con estos animales.
Historias de superación
La propia experiencia de Adrián Navarro con su manada de podencos demuestra la adaptabilidad de la raza. Dos de sus podencas, May y Berta, son ejemplos claros de la capacidad de recuperación y el valor de estos animales.
May fue rescatada de una perrera en Cádiz, donde se encontraba en un estado deplorable. Tras un largo proceso de recuperación y adiestramiento, se convirtió en un perro ejemplar que participa en charlas sobre tenencia responsable de animales.
Ahora, jubilada, ha sido reemplazada por Berta, también rescatada de una situación de abandono.
Navarro descubrió en Berta una habilidad especial para “corregir el estrés ambiental y los estados de ansiedad de los otros perros”, convirtiéndola en una mediadora natural dentro del grupo. Su capacidad para intervenir en situaciones de tensión la ha llevado a ser definida como el “perro policía” de la manada.
Conclusión
En resumen, el podenco es un animal que, si bien disfruta de su instinto de caza, anhela ser tratado con cariño, cuidado y formar parte de una familia. Las historias de May y Berta demuestran que, con paciencia, actividad y afecto, estos perros no solo superan pasados difíciles, sino que se convierten en compañeros de vida excepcionales, desafiando los mitos y conquistando corazones.













