
IRÁN LLORA A LAS VÍCTIMAS DE BOMBARDEO EN ESCUELA: "LA NOTICIA MÁS AMARGA
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Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Irán han dejado una estela de devastación y un profundo sentimiento de terror y esperanza entre los ciudadanos iraníes. El bombardeo de una escuela primaria femenina en Minab, al sur de Irán, ha sido particularmente devastador, cobrando la vida de al menos 148 personas, según informó la agencia de noticias Mizan.
Devastación en Minab: Una escuela convertida en escombros
Padres que momentos antes habían dejado a sus hijos en clase, regresaron corriendo a la escuela tras el inicio de los bombardeos. La escena que encontraron en la escuela Shajareh Tayyebeh fue desgarradora: humo saliendo de las paredes quemadas y escombros esparcidos por todas partes. Cientos de personas se congregaron en el lugar, visiblemente angustiadas, con gritos resonando en el aire.
Hossein Kermanpour, portavoz del Ministerio de Sanidad de Irán, describió el bombardeo de la escuela como “la noticia más amarga” del conflicto, lamentando la pérdida de vidas infantiles. La ubicación de la escuela, aparentemente cercana a un cuartel de la Guardia Revolucionaria, plantea interrogantes sobre el objetivo del ataque.
De confirmarse el número de víctimas, este bombardeo representaría el incidente con mayor número de muertes en el marco del ataque liderado por Estados Unidos.
Terror y esperanza: Un sentimiento dual en Irán
La reacción de la población iraní ante los bombardeos es compleja y ambivalente. Algunos expresan alivio ante la llegada de los ataques, con la esperanza de que estos puedan desencadenar un cambio político. Sin embargo, este sentimiento se ve atenuado por el temor a más muertes de civiles en un país ya marcado por la violencia.
En Teherán, muchos buscaron refugio en sus hogares, mientras que otros se lanzaron a las calles en busca de sus hijos, ante el cierre de las escuelas. La preparación para una posible guerra, con el almacenamiento de agua y suministros, se ha convertido en una realidad para muchos iraníes.
Amir, un panadero de Teherán, expresó su alivio al saber que los ataques parecían dirigidos a edificios gubernamentales, pero manifestó su preocupación por los daños colaterales y la pérdida de vidas inocentes. “Hemos sufrido tanto dolor… A pesar de ello, no queremos ver bolsas de cadáveres en las calles por los ataques de EEUU e Israel”, señaló.
Contexto de los ataques y reacciones
Los ataques se produjeron en un momento delicado, en medio de negociaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos, y tras la violenta represión de las protestas contra el régimen en todo el país. Según la agencia de noticias Human Rights Activist News Agency (HRANA), más de 7.000 personas han muerto en las protestas, y se siguen investigando otros 11.000 fallecimientos.
Algunos, que habían perdido a amigos o familiares en las protestas, se mostraron desafiantes. Mohsen, un técnico informático de 25 años, declaró: “Tememos que nuestros compatriotas sean asesinados [por los ataques de EEUU e Israel], pero he visto cómo el régimen mataba a tiros a amigos míos”.
Moein, un estudiante de la Universidad de Teherán, relató que se oyeron fuertes explosiones cerca de la universidad. “No estábamos a favor de la intervención extranjera porque no queríamos que mataran a nuestros seres queridos, pero el régimen ha masacrado a nuestras familias de todos modos”, lamentó.
Preocupación en Teherán, sin caer en el pánico
A pesar de la preocupación generalizada, Moein señaló que la población de Teherán no ha entrado en pánico. “Nos hemos preparado para la guerra, hemos almacenado lo esencial”, afirmó. La disponibilidad de refugios antiaéreos para la población civil es incierta, y se han reportado problemas intermitentes para acceder a los medios de comunicación estatales.
El inicio de las “importantes operaciones de combate” contra Irán fue anunciado por Donald Trump, quien instó a los iraníes a “tomar el control de su Gobierno”. Estados Unidos ha acumulado una importante presencia militar en la región en las últimas semanas, en preparación para el ataque.
Mehnaz, residente en Teherán, describió una mezcla de miedo y esperanza ante el posible fin del régimen. “Es una sensación extraña, tanto miedo como esperanza por el fin del régimen”, concluyó.













