
UN MATRIMONIO ESPAÑOL CON SIETE HIJOS CONMUEVE AL PAPA FRANCISCO
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La historia de Fernando Bejarano y Nerea Calvo, un matrimonio de Talavera de la Reina con siete hijos, es un testimonio de fe que ha conmovido al Papa Francisco. Recientemente regresaron de Roma tras un viaje que culminó con un encuentro inesperado y emocionante con el Santo Padre.
La vocación temprana de su hijo Fernando
Todo comenzó con una peregrinación del seminario del hijo mayor, Fernando, de 13 años, quien cursa su cuarto año en el seminario menor. Sin embargo, su vocación se manifestó mucho antes. “Realmente empezó con seis o siete años a decirlo”, recuerda su padre.
Aunque al principio les costó asimilarlo, siempre supieron que la decisión era suya. El proceso fue un camino de discernimiento, con cursillos de fin de semana antes de entrar al seminario. Su alegría constante fue la señal que la familia necesitaba para apoyar su decisión.
Para Fernando y Nerea, esta experiencia se basa en su concepción de la familia y la fe. “Los hijos son un don y un regalo de Dios, no son una propiedad de los padres”, afirma Fernando.
Nerea complementa esta idea con la convicción de devolver a sus hijos al cielo. Lamentan que a veces se pongan trabas a las vocaciones tempranas, perdiendo oportunidades de servir a la Iglesia.
El matrimonio asegura haber ganado muchas familias gracias al seminario, que consideran el más numeroso de España. La peregrinación a Roma fue el colofón del centenario del seminario menor, un viaje de agradecimiento con una sorpresa aún mayor.
El ofrecimiento del pequeño León
El otro pilar de esta historia es León, el séptimo y más pequeño de los hijos. Su llegada al mundo estuvo precedida por un embarazo complicado para Nerea, quien decidió ofrecerlo por el pontificado del Papa y por los sacerdotes.
El nombre del bebé fue un misterio hasta el último momento, una inspiración que Fernando guardó para cultivar la paciencia en la familia. Ya en el paritorio, cuando la enfermera preguntó el nombre, Nerea se emocionó al oír “León”.
Un encuentro inesperado con el Papa
El encuentro con el Santo Padre en Roma no estaba planeado. Tras el discurso del Papa, Nerea, con León en brazos, logró llegar a la primera fila. Animada por los sacerdotes, le contó la historia del embarazo, del ofrecimiento y del porqué de su nombre.
El Papa reaccionó con sorpresa y humildad. “Las únicas palabras que me dijo es, ‘Gracias por ofrecerlo por la iglesia’”, cuenta Nerea. Para ella, esa frase fue suficiente. El Papa también tuvo un gesto de cariño con los otros hijos presentes, un momento que la familia vivió como un abrazo paternal.
La familia se siente profundamente agradecida y bendecida por esta experiencia, confirmando que las cosas más grandes a menudo se manifiestan en los gestos más sencillos.













