
La prueba de que Irán no tiene armas nucleares
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El ataque a Irán plantea interrogantes sobre su programa nuclear. ¿Estaba Irán cerca de obtener armas nucleares? ¿Podría haberlas conseguido pronto y convertirse en una amenaza? ¿Cuánto uranio enriquecido puede producir? La especulación es abundante, pero la realidad es clara: si Irán tuviera armas nucleares, Estados Unidos e Israel no lo habrían atacado.
La disuasión nuclear como garantía
Trump y Netanyahu afirman atacar a Irán para evitar que desarrolle armas nucleares, pero la verdad es que lo atacan precisamente porque no las tiene. En el último medio siglo, la posesión de armas nucleares ha sido la única garantía contra ataques estadounidenses. La falta de capacidad de disuasión obliga a los países a plegarse a los intereses de Washington. Este ataque, que busca abiertamente un cambio de régimen, valida la postura de los iraníes que abogaban por armas nucleares para asegurar su supervivencia. Su supervivencia está en riesgo precisamente porque carecen de armas nucleares para disuadir a sus enemigos.
Misiles balísticos y la vulnerabilidad de Irán
Los misiles balísticos son otra justificación para el ataque. Israel argumenta, con razón, que una gran cantidad de estos misiles representaría una amenaza, pudiendo alcanzar su territorio de manera masiva y superar sus defensas. Sin embargo, el argumento se invierte: Israel no ataca a Irán para evitar que tenga más misiles, sino porque no los tiene en cantidad suficiente. Si Irán contara con una capacidad militar de respuesta adecuada, no sufriría los frecuentes ataques israelíes que ha experimentado durante años. Es importante recordar que Israel sí posee armas nucleares.
El contexto geopolítico y los temores de Irán
Irán es una teocracia con problemas en materia de libertades y derechos humanos. También es un país enfrentado a Estados Unidos e Israel durante medio siglo, rodeado de bases militares estadounidenses y países que reciben armamento estadounidense. El ataque actual confirma los temores de Irán: necesitaba prepararse para un ataque enemigo definitivo, que finalmente ha ocurrido.
El fracaso de las negociaciones y el futuro incierto
Estados Unidos e Israel no están bombardeando a Irán porque las negociaciones no avancen; lo están bombardeando porque las negociaciones habían avanzado tanto que estaban a punto de llegar a un acuerdo. La intervención de Trump y Netanyahu complica aún más la situación interna de Irán. Las represiones internas del gobierno iraní, justificadas como respuesta a la injerencia extranjera, ahora se ven exacerbadas por la intervención directa de sus enemigos, alentando el levantamiento contra el régimen bajo la cobertura de misiles.
El problema ya no es Irán, cuyo futuro es incierto ante la superioridad y la falta de límites de Estados Unidos e Israel. El problema ahora reside en aquellos países que han constatado, una vez más, que la disuasión nuclear es la única garantía para evitar ser atacados en un mundo sin ley.













