
Elecciones en Hungría: ¿Un plebiscito entre Europa y el autoritarismo?
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A menos de 45 días de las elecciones en Hungría, el primer ministro Viktor Orbán busca su quinta reelección, convirtiendo los comicios en un plebiscito donde Ucrania y la Unión Europea son presentadas como enemigos del país. Sin embargo, las encuestas sugieren una posible victoria del candidato europeísta de la oposición, Péter Magyar.
El futuro de Hungría y la UE en juego
El próximo 12 de abril, Hungría decidirá no solo su futuro gobierno, sino también el rumbo de la Unión Europea y la posible resolución del conflicto en Ucrania. Las elecciones húngaras han trascendido la política interna, convirtiéndose en un referéndum entre dos visiones del mundo: Europa versus Consejo Túrquico, tradiciones occidentales versus orientales, patriotas versus liberales.
Con una desventaja de 20 puntos en las encuestas, Orbán ha intensificado su campaña, señalando a Ucrania y a la UE como la raíz de los problemas de Hungría.
Zsuzsanna Vég, investigadora del German Marshall Fund, señala que la política exterior, antes un tema secundario, se ha politizado profundamente en Hungría desde principios de la década de 2020, especialmente debido a la guerra en Ucrania y a los frecuentes vetos y ataques retóricos de Orbán contra la UE.
Péter Magyar, eurodiputado y objeto de una investigación judicial desde el anuncio de su candidatura, considera estas elecciones como un referéndum entre la Unión Europea y la Organización de Estados Túrquicos, un dilema entre el declive y el avance hacia Europa.
¿Un cambio posible?
Selyke Csaky, investigadora del Centre for European Reform, afirma que estas elecciones representan la primera vez en más de 15 años que Orbán enfrenta un oponente fuerte y corre el riesgo de perder el poder. Una victoria de la oposición podría restablecer la democracia en Hungría y cambiar su posición como un obstáculo para el consenso dentro de la UE.
Ante este panorama, Orbán ha modificado su postura en la Unión Europea, vetando el último paquete de sanciones contra Rusia y la aprobación de un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania.
Orbán justifica su cambio de posición argumentando un supuesto retraso de Ucrania en la reparación del oleoducto Druzhba, crucial para el suministro energético a Hungría y Eslovaquia. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, ha declarado que no permitirán avances para Kiev hasta que se restablezca el tránsito de petróleo.
A pesar de su retórica dura contra Ucrania en Hungría, Orbán ha comenzado a suavizar su posición frente a la UE ante la amenaza de sanciones y la necesidad de obtener un préstamo de defensa de 16.000 millones de euros. En una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, Orbán se muestra dispuesto a participar constructivamente en la apertura del oleoducto ucraniano y reconsiderar su postura sobre el préstamo a Ucrania.
Sesgo electoral y desinformación
Esta flexibilidad hacia Bruselas contrasta con la campaña activa de su partido y organizaciones afines contra la oposición, que incluye cambios legislativos en la ley electoral para favorecer a Fidesz.
Zsuzsanna Szelényi, directora fundadora del Instituto de Democracia de la Central European University, señala que Fidesz ha modificado la ley electoral en dos ocasiones en los últimos 18 meses, eliminando el límite de gasto en campaña y rediseñando más de un tercio de los distritos electorales.
Csaky añade que, a pesar de liderar las encuestas, la oposición debe superar desventajas estructurales derivadas de un sistema electoral sesgado, el uso abusivo de recursos estatales por parte de Fidesz y la distorsión del entorno informativo.
Hungría ha sido inundada con carteles generados por Inteligencia Artificial que manipulan imágenes de líderes europeos y ucranianos, acompañados del lema “Nuestro mensaje a Bruselas: ¡no pagaremos!”.
Vég comenta que actores alineados con el gobierno utilizan herramientas de inteligencia artificial para construir una realidad informativa alternativa y conspirativa, vinculando enemigos extranjeros e internos.
La estrategia de Fidesz busca desviar la atención de los escándalos de corrupción del gobierno de Orbán y de una situación económica difícil, marcada por un crecimiento débil y una inflación persistente.
El respaldo estadounidense
Orbán cuenta con el respaldo de figuras como el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quien reiteró el apoyo de Donald Trump, el mejor aliado de Orbán en la UE, ante las elecciones.
Rubio aseguró que Trump está comprometido con el éxito de Orbán, considerando que la relación entre ambos es esencial para los intereses nacionales de EEUU. Además, ofreció ayuda financiera y apoyo en caso de dificultades.
Este respaldo se enmarca en una estrategia de seguridad nacional de EEUU que busca una UE dividida, con estados gobernados por partidos euroescépticos de extrema derecha.
Orbán ha expresado públicamente su apoyo a esta estrategia, celebrando el crecimiento de las fuerzas patrióticas en Europa y abogando por una reconfiguración de la UE.
Ante este escenario, las elecciones húngaras adquieren una relevancia aún mayor, ya que, según Csaky, la UE aún no ha encontrado una solución permanente a los vetos de Hungría y se enfrenta a desafíos globales cada vez más significativos.













