
El primer ministro, Keir Starmer, asegura que sólo ha aceptado el uso “concreto y limitado” de las bases de la fuerza área para contrarrestar los ataques de Irán contra los países del Golfo.
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Unas pocas horas después del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Gobierno de Keir Starmer insistió en aclarar que el Reino Unido no había participado de ninguna forma en la operación. No hay señales de que ni siquiera hubiera sido informado con antelación de lo que iba a suceder. Pero ahora el uso de sus bases abre un incierto capítulo mientras planea el espectro de la guerra de Irak.
El Reino Unido autorizó este domingo a Estados Unidos a utilizar sus bases militares para “un propósito defensivo concreto y limitado” de los países del Golfo que están siendo atacados por Irán, según anunció Starmer.
Una de estas bases es la de Akrotiri, en el sur de Chipre, que fue alcanzada por un dron sobre la medianoche del domingo. El Gobierno británico aseguró que se trató de un dron que atacó la pista del aeropuerto y provocó algunos daños materiales. El personal y familiares que viven habitualmente dentro de la base de Akrotiri han sido evacuados como medida de precaución.
El Reino Unido también permite a Estados Unidos el uso de Diego García, un atolón con una base de gestión conjunta en las Islas Chagos, un archipiélago en el Índico cuya soberanía el Reino Unido está en proceso de devolver a Mauricio, y la base de la fuerza aérea británica de Fairford, en el suroeste de Inglaterra. Pero el Gobierno insiste en que sólo se trata de operaciones para defender a los países de la región que están siendo atacados por Irán como represalia y que no han participado en los ataques. Se trata, por ejemplo, de destruir las lanzaderas de misiles que apuntan a países del Golfo.
Starmer se ha pasado el fin de semana de ronda de llamadas telefónicas con los líderes de la zona, entre ellos, Qatar, Baréin, Omán, Emiratos Árabes, además del chipriota.
“El Reino Unido está actuando para la autodefensa colectiva de los aliados regionales que han pedido ayuda”, dijo Starmer en una declaración después de esas llamadas.
Durante varias entrevistas en las últimas horas, sus ministros han rechazado dar un apoyo explícito al ataque de Estados Unidos y han llamado a la desescalada, pero también han evitado contestar a la pregunta sobre la legalidad de la operación.
Críticas de la oposición
Varios partidos en la oposición ya le están pidiendo a Starmer que dé explicaciones y pida autorización al Parlamento, donde el Partido Laborista tiene mayoría absoluta.
El Partido Conservador y la extrema derecha de Reform piden que el Reino Unido se implique más en el ataque a Irán, mientras el centro-izquierda pide lo contrario.
Las críticas más intensas contra la participación del país han llegado del Partido Liberaldemócrata, el tercero con más representación en la Cámara de los Comunes, y el Partido Verde, pequeño, pero ascendiente competidor de los laboristas. El liderazgo del propio Starmer está cuestionado después de la derrota de su partido frente a los verdes en unas elecciones a un escaño de Manchester que los laboristas representaban desde hacía casi un siglo.
Zack Polanski, el líder de los verdes, el más crítico, se quejaba este domingo: “¿Por qué Keir Starmer es incapaz de decirle no a Donald Trump. Nuestra seguridad nacional requiere que no nos arrastren a guerras ilegales. El primer ministro está poniendo en peligro nuestra seguridad.
¿No hemos aprendido nada de Irak?”
No era el único que recordaba la guerra de Irak en 2003, cuando el Reino Unido participó de manera activa en la invasión cuando el laborista Tony Blair era el primer ministro. Pero el actual Gobierno laborista defendió este lunes que el papel limitado y defensivo actual del Reino Unido no es comparable.
“Simplemente, eso no es verdad”, dijo la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, al ser preguntada si el Reino Unido no estaba siendo empujado a otra guerra en Oriente Próximo como la de Irak.
“Tomamos la decisión muy concreta de no prestar apoyo a los bombardeos de este fin de semana. Hemos dejado claro que creemos que debe haber un proceso diplomático, de negociaciones”, dijo Cooper en una entrevista con Sky News.
“Esto va de la defensa de nuestros socios en el Golfo y de países donde hay muchos ciudadanos e intereses británicos”.
La ministra de Exteriores subrayó que se trata de defender a países que no han estado implicados en los ataques a Irán.












