
Compuestos aislados – Griegos y romanos, desde vecinos corrientes hasta figuras de peso público, participaban en celebraciones cerradas al público general y aceptaban callar lo vivido, atraídos por una promesa espiritual que marcaba un antes y un después personal
Los censos del Imperio romano reducen el mito: en Hispania, solo un pequeño porcentaje de la población era esclava o liberta
El mundo antiguo dio forma a ceremonias que exigían silencio absoluto y juramentos severos. Los Misterios Eleusinos, consideradas el rito esotérico más relevante de la Antigüedad clásica, reunían cada año a hombres y mujeres que aceptaban no revelar jamás lo que allí ocurría.
La iniciación giraba en torno a Deméter y Perséfone y prometía un cambio en la manera de afrontar la muerte, algo que los propios iniciados describían como un antes y un después en su vida espiritual. En el centro del ritual se encontraba el kykeon, una bebida preparada con cebada y aromatizada con hierbas como la menta poleo, que se consumía tras varios días de ayuno antes de acceder al espacio principal de la ceremonia.
Ese prestigio se sostuvo durante más de un milenio, con participantes que incluían ciudadanos corrientes y también dirigentes del mundo griego y romano. Sin embargo, el secreto sobre el contenido exacto del kykeon dejó abierta una pregunta sobre su composición y sus efectos.
Un grupo de investigadores plantea que la copa sagrada podía llevar un hongo tratado para evitar intoxicaciones graves
Un estudio publicado en Scientific Reports ha planteado que esa bebida pudo contener derivados de un hongo tóxico tratados para conservar solo sus propiedades psicoactivas. El trabajo examinó si el cornezuelo del centeno, Claviceps purpurea, podía transformarse con medios conocidos en la Grecia antigua en compuestos activos pero menos peligrosos.
Según los autores, era posible eliminar las fracciones responsables del ergotismo, una intoxicación que provoca convulsiones y gangrena, y mantener sustancias como la amida del ácido lisérgico, conocida como LSA. El artículo no afirma que eso ocurriera con certeza en Eleusis, pero sí muestra que el procedimiento era técnicamente viable con recursos disponibles entonces.
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Hallazgos en Mas Castellar de Pontós, en España, detectaron alcaloides en un vaso ceremonial vinculado al culto de Deméter
El equipo preparó una disolución alcalina a partir de agua y ceniza de madera, un método documentado en la Antigüedad. Evangelos Dadiotis, científico farmacéutico de la Universidad de Atenas, explicó a Live Science que “la cuestión central era si el cornezuelo tóxico podía procesarse de forma realista hasta obtener algo psicoactivo pero no letal con métodos disponibles en la Antigüedad”.
En el laboratorio trataron esclerocios pulverizados del hongo con esa solución básica y observaron que las proteínas tóxicas se descomponían con el tiempo. El análisis químico confirmó la desaparición de los compuestos más dañinos y la aparición de LSA e iso-LSA, moléculas relacionadas con el LSD aunque menos potentes.
La vieja teoría de Wasson, Ruck y Hofmann vuelve a escena con nuevos datos experimentales
La hipótesis de que el kykeon incluyera cornezuelo no es nueva. En 1978, R.
Gordon Wasson, Carl Ruck y Albert Hofmann la defendieron en el libro The Road to Eleusis, donde plantearon que los alcaloides del hongo podían explicar las visiones descritas por los iniciados.
El principal obstáculo siempre fue la toxicidad, ya que el ergotismo causó convulsiones y gangrena en brotes medievales. Dadiotis afirmó en la misma conversación con Live Science que “nuestro estudio llena ese vacío”, al demostrar de manera experimental que el tratamiento alcalino destruía las fracciones más peligrosas. Aun así, especialistas ajenos al proyecto mantienen reservas.
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Sharday Mosurinjohn, profesora en la Queens University, señaló a Live Science que “la viabilidad química no es prueba histórica”, y recalcó que faltan análisis sistemáticos
Sharday Mosurinjohn, investigadora en estudios religiosos en la Queens University de Ontario, declaró a Live Science que “lo que demuestra es viabilidad química dentro de un contexto tecnológico antiguo plausible”. También añadió que “la viabilidad química no es prueba histórica”, y subrayó que no existen análisis sistemáticos de residuos en recipientes de Eleusis que confirmen el consumo de esas sustancias. El debate sigue abierto porque la química no basta para reconstruir decisiones rituales concretas.
Los ritos en Eleusis incluían procesiones, baños rituales y varios días de ayuno antes de ingerir el kykeon, una bebida descrita como mezcla de cebada, agua y menta.
Algunas fuentes antiguas hablan de una experiencia de luz intensa y transformación tras entrar en el Telesterion.
Los indicios arqueológicos y el riesgo de intoxicación mantienen abierta la discusión
El contexto agrícola del mito de Deméter y Perséfone, con su ciclo de pérdida y regreso, reforzaba esa vivencia. Investigaciones realizadas en 2002 detectaron restos de alcaloides en un vaso ceremonial hallado en Mas Castellar de Pontós, en España, y también en placa dental de un individuo enterrado allí, un hallazgo vinculado a un santuario relacionado con Deméter.
El estudio recuerda además que el cornezuelo ocupa una franja estrecha entre remedio y desastre.
Dosis mal calculadas provocaron intoxicaciones graves en distintos periodos históricos, y ese riesgo obliga a imaginar un control estricto si se empleó en un contexto ritual.
Los autores sugieren que la alcalinidad de la solución podía reducirse al exponerla al aire o al incorporarla a la base de cebada y menta, lo que habría hecho posible su ingestión. Esa posibilidad no resuelve el enigma completo, pero sí aporta un marco experimental que encaja con la persistencia anual de una experiencia que, según los testimonios antiguos, alteraba de forma duradera la relación con la muerte.












