¿Bebidas energéticas o estimulantes? El debate sobre su consumo en menores

¿Bebidas energéticas o estimulantes? El debate sobre su consumo en menores
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

¿Bebidas energéticas o estimulantes? El debate sobre su consumo en menores

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

El debate sobre el consumo de bebidas energéticas, especialmente entre los más jóvenes, se ha intensificado tras la propuesta del Gobierno de España de prohibir su venta a menores de 16 años. Una experta en salud pública de Cantabria ha propuesto ir más allá y replantear la denominación de estas bebidas, argumentando que su nombre actual induce a error.

“No dan energía, alteran”: La propuesta de un cambio de nombre

Blanca Benito, psicóloga de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Cantabria, argumenta que el término “bebidas energéticas” es engañoso. Según Benito, estos productos no proporcionan energía real, sino que provocan una estimulación artificial del sistema nervioso central. “Nos quitan el sueño, nos aceleran el corazón.

Eso no es energía”, afirma. Por ello, sugiere que sería más preciso hablar de “bebidas estimulantes” o “bebidas excitantes”, ya que el lenguaje influye en la percepción y asociar estos productos con la “energía” transmite una idea positiva que no siempre es cierta.

Cafeína y taurina: Los ingredientes clave

El efecto estimulante de estas bebidas se debe principalmente a la cafeína y otras sustancias como la taurina, presentes en cantidades variables. Una sola lata puede contener el equivalente a cuatro o cinco tazas de café. Benito señala que la percepción social es diferente en comparación con el café, más asociado al mundo adulto, mientras que el consumo de bebidas energéticas se ha normalizado entre adolescentes.

Riesgos para la salud de los jóvenes

La psicóloga advierte sobre los riesgos de habituar a los jóvenes a estas bebidas, exponiendo “cerebros muy jóvenes a sustancias estimulantes que generan dependencia”.

Cuanto antes se inicia el consumo, mayor es el riesgo de desarrollar hábitos difíciles de controlar. Además del impacto cardiovascular, desde Salud Pública alertan sobre alteraciones del sueño, irritabilidad y peor rendimiento académico. “Si duermes peor, al día siguiente estás más cansado, te cuesta concentrarte y puedes recurrir otra vez a estas bebidas para mantenerte despierto. Es una rueda”, explica Benito.

En Cantabria, se han atendido en urgencias hospitalarias casos de menores con palpitaciones, ansiedad o insomnio prolongado tras consumir estas bebidas.

Otro factor preocupante es la mezcla con alcohol, ya que contrarresta la sensación de embriaguez, lo que puede llevar a un mayor consumo y riesgo de accidentes o conductas imprudentes.

Regulación estatal y sensibilización

El Gobierno de España trabaja en una norma para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. El Gobierno regional de Cantabria apoya una regulación estatal uniforme para que el mensaje sea claro en todo el país. “Si se regula, será más fácil que las familias entiendan que no es un producto inocuo”, señalan desde Salud Pública. La estrategia cántabra también se centra en la sensibilización, con campañas como ‘La energía la tienes tú’, destinada a desmontar mitos.

Diferenciación con las bebidas isotónicas

Es común confundir las bebidas energéticas con las isotónicas, diseñadas para reponer sales tras el ejercicio.

La experta insiste en que no solo no tienen la misma función, sino que pueden ser contraproducentes para el deporte, ya que la cafeína tiene un efecto diurético. “Muchos jóvenes creen que les ayudará a rendir más en el deporte, pero el efecto puede ser el contrario”, apunta, debido a la aceleración del pulso y la posible deshidratación.

Educación y ejemplo en casa

Benito recalca la importancia de la educación y el ejemplo en casa. “Igual que un adulto decide no tomar café por la tarde porque sabe que le afecta al sueño, tenemos que trasladar esa lógica a nuestros hijos”, concluye. La propuesta de cambiar el nombre busca, en definitiva, abrir una conversación sobre cómo la sociedad percibe unos productos cuya disponibilidad y publicidad han normalizado su consumo entre los más jóvenes.