Joven con huesos de cristal cumple su sueño de ser médica y quiere especializarse en pediatría

Joven con huesos de cristal cumple su sueño de ser médica y quiere especializarse en pediatría
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Joven con huesos de cristal cumple su sueño de ser médica y quiere especializarse en pediatría

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Marina Conejero, una joven de 24 años que nació con osteogénesis imperfecta, comúnmente conocida como la enfermedad de los huesos de cristal, ha superado numerosos obstáculos para alcanzar su sueño de convertirse en médica. Tras una infancia marcada por visitas médicas, Marina ha completado sus estudios de Medicina y ahora espera los resultados del examen MIR con la esperanza de especializarse en pediatría.

Una vocación nacida en los pasillos del hospital

La vocación de Marina no surgió a pesar de su enfermedad, sino a causa de ella. Según relata, su deseo de ser pediatra se forjó en los pasillos del hospital, inspirada por la atención y el cuidado que recibió de su propia pediatra. “Yo necesitaba ser como ella, porque me había ayudado con la enfermedad rara y yo necesitaba ayudar a las familias”, afirma.

Su objetivo es dedicarse a la parte “más humana” de la pediatría, como la atención primaria o el mundo de las enfermedades raras, para poder brindar el mismo acompañamiento y cuidado que ella misma recibió.

Superando la osteogénesis imperfecta

La osteogénesis imperfecta es una condición genética sin cura que afecta al colágeno y provoca que los huesos se fracturen con facilidad.

A Marina le diagnosticaron esta enfermedad a los 15 días de vida. A pesar de haber tenido “muy pocas fracturas”, esta condición le exige “tener muchísimo más cuidado que cualquier otra persona”. Sin embargo, ha aprendido a conocer sus límites y a vivir sin temor, llevando una vida “prácticamente normal”.

Marina tiene su propio coche, ha estudiado la carrera de medicina y ha vivido sola en un piso. Aunque de niña era frecuente su asistencia al Hospital de Getafe, pionero en el tratamiento de su patología, desde los 16 años solo acude a revisiones.

Adaptándose a los desafíos

La infancia no siempre fue fácil para Marina.

Mientras sus compañeros jugaban, ella se quedaba en casa desarrollando su creatividad con puzles y dibujos. En el colegio, la ayuda física que necesitaba a veces generaba comentarios de otros niños, aunque hoy entiende que era producto de la inocencia y la falta de comprensión sobre las enfermedades raras.

Con una estatura de 1,25 metros, Marina es realista sobre su futuro profesional y es consciente de que algunas especialidades no son viables debido al desgaste físico que implicarían. Por eso, se enfoca en la pediatría en un centro de salud o en la investigación, áreas que le permitirían evitar esa carga física.

El futuro: pediatría y servicio a los demás

A pesar de la incertidumbre que siente mientras espera la nota del MIR, Marina se muestra decidida a perseguir su sueño. Si no lo consigue este año, está dispuesta a estudiar de nuevo y presentarse el año que viene.

Su mayor anhelo es poder devolver la ternura que recibió de su pediatra y demostrar que su profesionalidad brillará por encima de cualquier limitación física.

“Que no me definiesen por lo que mido ni por lo que tengo, sino porque realmente he estudiado la carrera de medicina”, concluye.