
'Antigüedades': Una novela sobre memoria, vejez y el fin de un mundo
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Cynthia Ozick, una de las autoras estadounidenses más importantes, explora en “Antigüedades” los laberintos de la memoria a través de la voz de Lloyd Wilkinson Petrie, un anciano conservador y símbolo de un orden en decadencia.
Una mirada al pasado a través de un personaje complejo
La novela, publicada originalmente en 2021 y traducida al español en 2026, se presenta como las memorias de Petrie, uno de los últimos alumnos de la Temple Academy, una prestigiosa escuela para varones de familias aristocráticas que cerró sus puertas hace décadas.
En 1949, en plena posguerra, el protagonista decide plasmar sus recuerdos, centrándose en un compañero con quien perdió contacto: Ben-Zion Elefantin, un joven judío de orígenes inciertos. Elefantin fue recibido con hostilidad, y el narrador, inicialmente integrado en el grupo, se vio arrastrado por esta situación. Petrie no se presenta como un héroe, sino que expone los sentimientos contradictorios que Elefantin despertaba en él: el temor a ser marginado por relacionarse con alguien diferente.
“¿Dónde está ahora? ¿Existió de verdad? Hoy no es más que una ilusión, ¿y si fue una ilusión entonces?”, se cuestiona el narrador, perdido en los recuerdos de una amistad ambigua y llena de tensiones, pero también de fascinación por el misterio y el exotismo que representaba Elefantin.
La novela no idealiza al amigo perdido, sino que busca que el lector sienta las contradicciones del protagonista, su lucha interna entre los valores conservadores en los que fue educado y el atractivo de lo desconocido.
Un testamento de un hombre de antaño
Además de la historia central, Petrie revela otros aspectos de su vida: el enigma de su padre, su atracción por su secretaria y su difícil relación con su hijo, que encarna el contraste entre el mundo del pasado del anciano y el nuevo mundo en construcción.
En última instancia, “Antigüedades” se puede interpretar como el testamento de un hombre perteneciente a un orden antiguo, demasiado elegante para admitir sus prejuicios, pero demasiado anquilosado para comprender las transformaciones sociales. La novela sitúa la historia en el contexto de la posguerra, un período de grandes cambios culturales que desafiaron los preceptos antiguos.
El narrador, al igual que el juez nostálgico de la esclavitud en la novela “Reloj sin manecillas” de Carson McCullers, anhela un tiempo en el que sus valores estaban alineados con el sentir colectivo.
El drama de envejecer y la maestría narrativa de Ozick
Quizás el verdadero drama de envejecer radica en mantener la mente lúcida mientras se observa el derrumbe de las propias creencias, la incomprensión hacia los jóvenes, la ausencia de la persona amada y las preguntas sin respuesta.
Ozick demuestra su maestría narrativa al dar vida a un personaje complejo, lleno de matices y contradicciones. El narrador, más que un Proust inspirado, es un anciano con achaques que se pierde en el relato, divagando y perdiendo el hilo.
El protagonista encarna rasgos comunes a los veteranos chapados a la antigua de cualquier época, como la condescendencia con su asistenta, una mujer judía recién llegada. Sin embargo, lo más interesante no es tanto el retrato de la vejez, sino el testimonio de los últimos estertores de un mundo en declive, reflejado a través de la experiencia individual y la mirada hacia el pasado.
“¡Dios mío, cómo falseo los recuerdos!”, exclama Petrie en un momento dado.
A través del estilo elusivo de Cynthia Ozick, el lector puede discernir los tabúes, los remordimientos y los silencios que subyacen a la historia. “Antigüedades” es una novela en la que lo que se calla es tan importante como lo que se dice. La obra aborda temas como las heridas familiares, los errores y los daños infligidos, y lo hace en un formato breve y conciso en el que la autora demuestra su destreza.
Con el retrato de un hombre herido, Ozick vuelve a demostrar su excelencia, ofreciendo una obra que, en otras circunstancias, quizás no habría recibido la atención que merece. “Antigüedades” es una puerta de entrada ideal para descubrir la obra de esta autora excepcional.












