
Bàrbara Mestanza: "Contar lo que me pasó me ayudó a perdonarme
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La actriz, directora y superviviente de una violación, Bàrbara Mestanza, estrena el 7 de marzo el documental ‘Sucia. ¿Por qué no hiciste nada?’, que codirige y protagoniza. La película narra su proceso psicológico, judicial, físico y creativo tras sufrir una violación hace diez años.
En 2015, Bàrbara Mestanza fue violada durante un masaje. Este hecho marcó un antes y un después en su vida.
El origen de la pregunta: “¿Por qué no hiciste nada?”
Tras años de “disociación”, en los que incluso llegó a cuestionarse la gravedad de lo sucedido, una pregunta de su entonces pareja la confrontó: “¿Y tú por qué no hiciste nada?”. Esta interrogante detonó un proceso de sanación que la llevó a denunciar, someterse a terapia, escribir un libro y crear una obra de teatro.
‘Sucia’: Un documental catártico
Ahora, Mestanza presenta ‘Sucia. ¿Por qué no hiciste nada?’, un documental donde narra en primera persona su camino como superviviente. Busca desmontar la idea de la “buena víctima” y reivindica que cualquier vía de reparación es válida, más allá de la judicial. El documental se estrenará en el Festival de Málaga y posteriormente estará disponible en Filmin.
Encontrando la respuesta a la pregunta clave
Después de la agresión, Mestanza se cuestionaba por qué, siendo una mujer feminista y con carácter, se había “dejado hacer” algo así. La respuesta llegó tras un proceso de análisis y escritura: “No hice nada porque no pude”. Contar su experiencia la ayudó a sanar y a perdonarse.
El arte como herramienta de sanación
Si bien no buscaba sanar a través del arte, la escritura del guion le permitió revisar sus recuerdos y conectar con un cuerpo disociado. Su abogada, Carla Vall, le explicó que más del 90% de las víctimas de agresiones sexuales reaccionan de manera similar, como un mecanismo de supervivencia.
La legitimidad de las estrategias de supervivencia
Mestanza enfatiza que cada mujer tiene derecho a vivir su proceso como considere, sin la obligación de denunciar o hacer pública su experiencia. Su prioridad era que se supiera lo que ocurrió para evitar que le sucediera a otras personas. Cada víctima tiene derecho a vivir su proceso como mejor le parezca.
El complejo proceso judicial
Reconoce que el proceso judicial implica tiempo, dinero y revivir heridas. Aunque el juicio fue un antes y un después en su vida, también implicó responder preguntas íntimas ante desconocidos, enfocándose en la víctima en lugar del agresor.
Enfrentando al agresor: “Estoy viva”
Durante años, Mestanza se obsesionó con entender por qué fue elegida como víctima. Necesitaba confrontar a su agresor para que la viera viva, después de haberle arrebatado su cuerpo y su juventud. Quería demostrarle que, a pesar de sus intentos, ella seguía adelante.
La importancia del cuestionamiento masculino
Mestanza plantea si el agresor era consciente de sus actos, pero concluye que la falta de consentimiento es evidente. Considera fundamental que los hombres también reflexionen sobre estas situaciones, ya que es un problema que involucra a toda la sociedad.
Reivindicando el derecho a cambiar de opinión
A lo largo de su proceso, Mestanza ha cambiado de opinión, reconociendo la importancia de permitir esos cambios en las supervivientes. Exigir coherencia total en medio de una situación traumática es violento.
La realidad del cuerpo agredido
Mestanza buscaba mostrar la realidad de un cuerpo agredido, lejos de la romantización de la víctima. Esta honestidad conecta con el público y remueve emociones.
Sobrevivir, no curarse
Aunque esperaba que encontrar una respuesta la liberaría, Mestanza reconoce que nunca será la misma. Agradece a sí misma por haber sobrevivido.
Elementos clave en su sanación
Mestanza se alejó de personas que perpetuaban su herida, dejó las drogas y la autodestrucción, y evitó conductas de riesgo. Recientemente, fue capaz de enfrentar una agresión en una discoteca, honrando a su “Bàrbara del pasado y del presente”.
Enfrentando la promoción del documental
Aunque se siente nerviosa y removida, Mestanza se permitirá llorar si es necesario durante la promoción del documental, sin disociarse de su realidad.












