Tres estrategias para evitar la acumulación innecesaria, según la psicología

Tres estrategias para evitar la acumulación innecesaria, según la psicología
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Tres estrategias para evitar la acumulación innecesaria, según la psicología

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En la sociedad de consumo actual, la publicidad omnipresente y la facilidad de compra online nos exponen constantemente a la adquisición de objetos, a menudo innecesarios. Esta situación puede llevar a la acumulación de posesiones, generando problemas tanto prácticos como emocionales.

El impulso de comprar

La publicidad ha evolucionado para crear necesidades donde antes no existían. Ya no se venden objetos, sino identidades, transformando productos en símbolos de estatus o promesas de éxito. El psicólogo Tomás Santa Cecilia, director de CECOPS, identifica dos perfiles de compradores: aquellos criados con miedo a la escasez y las generaciones actuales, inmersas en el consumismo excesivo.

La segmentación precisa de la publicidad online, impulsada por el análisis de datos, nos bombardea con ofertas personalizadas. A esto se suma la facilidad de pago con tarjetas de crédito, que puede llevar a microgastos que, acumulados, representan una suma considerable al final del año.

Santa Cecilia explica que se crea una “falsa necesidad”, haciéndonos creer que necesitamos ciertos objetos para practicar un deporte o identificarnos con un grupo social. La obsolescencia programada, que limita la vida útil de los productos, agrava aún más el problema, impulsándonos a comprar reemplazos constantemente.

La paradoja del “por si acaso”

La incapacidad de deshacernos de lo que compramos es otro factor clave en la acumulación. El “por si acaso” nos lleva a guardar objetos que rara vez utilizamos, llenando cajones y armarios. Este fenómeno va más allá del simple desorden.

Según Santa Cecilia, intervienen cuatro mecanismos: la dopamina (respuesta inmediata), nuestro sistema de creencias, la presión social y los comportamientos impulsivos. Es crucial que nuestras decisiones se basen en el análisis coste-beneficio, no en la impulsividad.

La falacia del coste hundido nos impide deshacernos de objetos por los que ya hemos pagado, prefiriendo conservarlos a admitir el error de la compra. Además, desarrollamos apego emocional a los objetos, que actúan como recordatorios de etapas de nuestra vida. Para algunas personas, deshacerse de estos objetos se percibe como una ruptura con su propia historia.

Santa Cecilia señala que la capacidad de deshacerse de las cosas depende del tipo de apego y del sistema de creencias de cada persona. Las personas más racionales se rigen por la razón, mientras que las más emocionales se aferran a los objetos por el cariño o los recuerdos que evocan.

Estrategias para evitar la acumulación

La acumulación excesiva puede interferir en nuestra vida diaria, generando estrés y desorden. En casos extremos, puede derivar en el síndrome de Diógenes, un trastorno que requiere atención profesional.

Para evitar llegar a estos extremos, Santa Cecilia propone tres estrategias:

  1. Tomar decisiones racionales: Evitar las compras impulsivas, basadas en la emoción. “Si tengo hambre, no voy al supermercado”, ejemplifica.
  2. Demorar la respuesta: Posponer la compra durante un día, dos o una semana permite que el sistema emocional se calme. En las compras online, se recomienda dejar los productos en el carrito durante 48 horas antes de finalizar la compra.
  3. “Si entra uno, salen dos”: Deshacerse de dos objetos por cada nuevo que se adquiere. “Si entra un pantalón en el armario, salen dos”, explica el psicólogo.

El filósofo y diseñador William Morris acuñó una máxima que sigue siendo relevante: “No tengas nada en tu casa que no sepas que es útil o que no creas que es hermoso”. Este filtro puede mejorar nuestra vida en muchos aspectos.