Alerta en Menorca por posibles restricciones comerciales de EE.UU. al calzado español

Alerta en Menorca por posibles restricciones comerciales de EE.UU. al calzado español
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Alerta en Menorca por posibles restricciones comerciales de EE.UU. al calzado español

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El sector del calzado de Menorca se encuentra en estado de alerta ante las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles restricciones comerciales a España. Estas amenazas surgen en un contexto de incertidumbre económica global, exacerbada por las tensiones internacionales en Oriente Próximo.

Preocupación por el mercado estadounidense

Juan Carlos Fernández, presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado de PIME Menorca, ha manifestado la “preocupación real” que se vive en la industria. El mercado norteamericano representa un destino clave para el calzado menorquín, absorbiendo aproximadamente el 14% de la producción total de la isla. Fernández ha señalado que al menos dos empresas locales dependen significativamente de este comercio, exportando un alto porcentaje de su fabricación a Estados Unidos.

Impacto económico y aranceles previos

Un embargo o la paralización de las importaciones tendrían un impacto económico considerable.

Esta amenaza se suma a los aranceles que la administración Trump ya impuso en el pasado. En julio anterior, estos aranceles aumentaron del 9,5% o 12% a un 15%. Aunque el incremento porcentual pueda parecer modesto, en un sector con márgenes ajustados, cualquier empeoramiento tiene consecuencias importantes.

Sin plan B y postura de España en la UE

Ante la posibilidad de buscar alternativas, Fernández ha sido contundente: “Un plan B no existe”. Argumenta que el mercado global está prácticamente saturado y que las marcas menorquinas ya están presentes en casi todos los lugares donde pueden venderse sus productos.

La pérdida de un mercado, en estas condiciones, es muy difícil de compensar.

El presidente de los fabricantes de calzado también ha defendido que España no debería adoptar una postura diferenciada del resto de la Unión Europea frente a Estados Unidos, ya que actuar por separado podría “empeorar las relaciones” del bloque comunitario con su socio transatlántico.

Crisis agravada y falta de mano de obra

El conflicto comercial con Estados Unidos agrava una crisis que el sector ya venía arrastrando. Fernández ha descrito un panorama complicado, marcado por un debilitamiento de la clase media a nivel mundial y un cambio en los hábitos de consumo post-pandemia. Se observa una preferencia por el gasto en experiencias, como viajes, en detrimento de la compra de bienes como calzado o ropa.

A esta crisis de demanda se suma un problema estructural grave: la falta de mano de obra cualificada. La dificultad para renovar las plantillas, especialmente en un sector con un fuerte componente artesanal, está empujando a algunas empresas a deslocalizar parte de su producción, aunque los diseños y el control del producto se mantengan en la isla.