
Rosario Weiss: La hija silenciada de Goya cobra voz en la nueva novela de Sergio del Molino
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Sergio del Molino rescata la figura de Rosario Weiss, pintora, discípula y posible hija de Francisco de Goya, en su más reciente novela, ‘La hija’ (Alfaguara). La obra se presenta como un díptico compuesto por dos manuscritos que exploran el silencio histórico que rodea a esta talentosa artista.
Una artista atrapada en un mundo de hombres
Rosario Weiss, joven, talentosa y ambiciosa, se formó en el círculo de Goya, pero quedó atrapada en un mundo dominado por academias, redes de poder e influyentes figuras masculinas, como los Madrazo y el hijo de Goya, quienes aparentemente obstaculizaron su camino y silenciaron su talento.
A pesar de su arduo trabajo, copiando, dibujando, enseñando y buscando encargos, Weiss fue desplazada y marginada por intereses artísticos y políticos. Murió en 1843, débil y enferma, dejando una huella difuminada en la historia del arte.
Dos manuscritos, dos perspectivas
La novela de Del Molino se articula en torno a dos manuscritos. El primero pertenece a Juan Antonio de Rascón, un liberal que viaja a París para contemplar las ‘Pinturas Negras’ en la Exposición Universal.
La impactante visión de estas obras, con imágenes como Saturno devorando a su hija y las brujas, detona su relato sobre Rosario, a quien conoció y de quien estuvo enamorado.
El segundo manuscrito es obra del propio Sergio del Molino, quien se sumerge en la investigación, revisando documentos, visitando museos, analizando hipótesis y desmontando mitos sobre Goya, al tiempo que cuestiona las interpretaciones tradicionales de las ‘Pinturas Negras’.
El silencio como expresión artística
Una idea central recorre ambos manuscritos: el silencio histórico como consecuencia de decisiones culturales, políticas y familiares. Del Molino argumenta que, como muchas otras figuras, Rosario ha sido sepultada por el silencio, pero que este silencio tiene un lado luminoso, ya que constituye su arte.
Según el autor, Rosario se expresa a través del silencio, heredando de Goya la idea de que el arte no necesita estridencias. Así, la novela explora tanto el silencio impuesto por la historia, que Rascón y Del Molino intentan romper, como el silencio voluntario que los artistas levantan con su obra.
Un Goya político y las ‘Pinturas Negras’ reinterpretadas
Del Molino presenta un Goya político, en su sentido más profundo, rodeado de liberales radicales. Esta nueva mirada sobre el pintor se extiende a las ‘Pinturas Negras’, cuya interpretación tradicionalmente política es cuestionada en la novela.
El autor sugiere una conexión entre estas pinturas y Rosario Weiss, argumentando que ella fue la única persona que presenció su creación y pudo ser influida directamente por ellas.
Para Del Molino, las ‘Pinturas Negras’ representan un renacer, una reinvención del arte contemporáneo, y este renacer está ligado a la figura de Rosario.
Del Molino plantea la posibilidad de que Goya, en su vejez, redescubriera el mundo a través de Rosario, una niña artista que asistió a la creación de las ‘Pinturas Negras’.












