El misterio de John Dillinger: El gánster más buscado y su muerte rodeada de dudas

El misterio de John Dillinger: El gánster más buscado y su muerte rodeada de dudas
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El misterio de John Dillinger: El gánster más buscado y su muerte rodeada de dudas

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John Dillinger, el criminal que aterrorizó Estados Unidos en la década de 1930, se ganó a pulso el título de “enemigo público número uno” del FBI, otorgado por el mismísimo John Edgar Hoover.

La historia oficial cuenta que Dillinger fue abatido a tiros por agentes del FBI el 22 de julio de 1934, al salir del Biograph Theatre en Chicago. Anna Sage, una inmigrante checoslovaca, fue quien proporcionó la información clave a las autoridades, traicionando a Dillinger a cambio de evitar su deportación.

¿Murió realmente Dillinger?

A pesar de que una lápida con su nombre marca su tumba, la familia de Dillinger siempre sostuvo que el hombre muerto aquel día no era él. Esta teoría se mantuvo viva hasta 2019, cuando una sobrina solicitó la exhumación del cuerpo para realizar pruebas de ADN y confirmar su identidad.

El FBI desestimó la petición como una “teoría de la conspiración”. Aunque el Departamento de Salud del Estado de Indiana autorizó la exhumación, esta nunca se llevó a cabo, dejando el “misterio” sin resolver y alimentando las especulaciones sobre su muerte.

Un historial delictivo de película

Nacido en Indianápolis en 1903, John Dillinger tuvo una juventud problemática, marcada por robos y una breve estancia en la Marina. Tras ser condenado por robo, pasó varios años en prisión antes de obtener la libertad condicional en 1933, momento en que retomó su carrera delictiva.

Después de su salida de prisión, Dillinger protagonizó varios robos a bancos, convirtiéndose en uno de los criminales más buscados del país. Fue arrestado nuevamente en 1933, pero logró escapar con la ayuda de cómplices que se hicieron pasar por policías. Un año después, volvió a ser encarcelado, protagonizando una fuga digna de Hollywood al engañar a los guardias con una pistola de madera.

La Oficina del Censo de los Estados Unidos recuerda la exhaustiva investigación que se llevó a cabo sobre Dillinger. Sin la traición de Anna Sage, quien lo entregó al FBI en la puerta del cine, el destino del “enemigo número uno” podría haber sido muy diferente.