
CINCO CLAVES DE UNA ARQUITECTA PARA OPTIMIZAR EL ESPACIO EN TU HOGAR
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Transformar una vivienda, especialmente si es de dimensiones reducidas, no siempre requiere de grandes obras o demoliciones. A veces, pequeños ajustes estratégicos pueden cambiar la forma en la que se vive y se percibe el espacio.
La arquitecta Anneke Dijkstra comparte cinco claves para renovar el espacio a través del diseño de interiores sin entrar en procesos de reformas, asegurando que con solo mejorar las dos primeras, “el espacio ya cambia por completo”.
La distribución del mobiliario
Antes de comprar un nuevo mueble, la experta recomienda analizar cómo están colocados los que ya tienes. Es importante “estudiar los recorridos cotidianos y liberar las zonas de paso” para que el espacio pueda funcionar mejor.
Cuidar la iluminación
“Junto con la distribución, la luz es probablemente lo que más transforma un espacio”, afirma la arquitecta. Recomienda aprovechar al máximo la luz natural y combinarla con luz artificial estratégica. Añadir puntos de luz cálida o luz indirecta en puntos clave elimina sombras y hace que el piso se perciba más grande y acogedor. Insiste en evitar depender de una única lámpara de techo “porque realmente marca la diferencia”.
Los espejos también pueden ayudar mucho porque multiplican la luz y aportan sensación de profundidad, sobre todo en viviendas pequeñas. Eso sí, es importante colocarlos bien y pensar qué van a reflejar, porque si reflejan zonas muy cargadas el efecto puede ser justo el contrario.
Reducir el ruido visual
Un espacio despejado se traduce en una mente más tranquila y una casa más ordenada. Para lograrlo, es vital simplificar lo que queda a la vista. Funciona muy bien combinar muebles cerrados con soluciones de organización, como cajas o cestas, para que no todo quede a la vista. En la misma línea, recomienda aprovechar los espacios de almacenaje “ocultos”, como el canapé de la cama, para mantener las superficies visibles más despejadas.
Muebles proporcionados
Un error común es elegir piezas demasiado grandes que luego no funcionan bien en el conjunto. Las piezas demasiado voluminosas saturan las habitaciones, por eso, la experta sugiere que en pisos pequeños suele funcionar mejor aprovechar las paredes, por ejemplo con muebles suspendidos, que ayudan a liberar visualmente el suelo. Es fundamental que el tamaño de los muebles sea coherente con la escala de la estancia.
Mantener una continuidad
Para que una casa se perciba conectada y amplia, la coherencia cromática es esencial. Los tonos claros suelen aportar más luminosidad y sensación de amplitud, pero también soy partidaria de añadir el toque personal de cada casa, evitando que el resultado sea una vivienda demasiado impersonal.
Los blancos cálidos, beige, arena o grises muy suaves suelen funcionar muy bien, sobre todo en pisos pequeños, porque aportan continuidad visual sin cansar. Este año nos vamos alejando un poco de las casas totalmente monocromáticas en blanco o beige, y vuelven estilos más expresivos, con más color.













