El ladrón de grabados del Museo Británico: un caso olvidado sale a la luz

El ladrón de grabados del Museo Británico: un caso olvidado sale a la luz
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El ladrón de grabados del Museo Británico: un caso olvidado sale a la luz

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Durante años, Nigel Peverett, extrabajador del Museo Británico, sustrajo más de trescientas obras de arte en papel, un escándalo que ahora resurge gracias a un libro del periodista e historiador Barnaby Phillips.

Un ex empleado con acceso privilegiado

Peverett, quien había trabajado en el departamento de Grabados y Dibujos del museo desde los años setenta, continuó visitando el lugar con regularidad incluso después de dejar su puesto. Esta familiaridad le permitió moverse por las instalaciones sin levantar sospechas, según la reconstrucción de Phillips en su libro ‘The African Kingdom of Gold: Britain and the Asante Treasure’.

El modus operandi de Peverett era sencillo: accedía a las salas de consulta, donde investigadores y especialistas podían examinar obras originales bajo supervisión, y salía del museo con grabados antiguos, muchos de ellos del siglo XVIII. Para borrar cualquier rastro de su procedencia, raspaba los números de catálogo con cuchillas de afeitar o recortaba partes del papel.

Venta en el mercado negro

Posteriormente, vendía las piezas a intermediarios del mercado de antigüedades, algunos de los cuales operaban en el mercado de Portobello Road, en Londres. Un comerciante relató a ‘The Telegraph’ que Peverett aseguraba que los grabados provenían de una colección privada y los vendía por entre diez y treinta libras por unidad.

El mismo comerciante recordó que Peverett se jactaba de la facilidad con la que retiraba obras del museo, afirmando que podía «entrar con una bolsa y salir con cuatro», porque «el lugar era un desastre».

La detención y las consecuencias

En abril de 1992, la operación llegó a su fin cuando Peverett fue interceptado intentando salir del museo con treinta y cinco grabados, valorados en unas cinco mil libras.

La detención condujo a una investigación policial que reveló la magnitud de los robos. En su domicilio en Kent, los agentes encontraron 169 grabados adicionales, valorados en cerca de treinta mil libras. Durante el interrogatorio, Peverett admitió haber sustraído otras 150 piezas que ya había vendido.

Medidas de seguridad reforzadas

El descubrimiento de los robos generó gran preocupación en el museo, según las actas de una reunión de los patronos consultadas por Phillips. Se reconoció que los robos habían sido de gran escala y que habían tenido lugar durante un período considerable de tiempo.

Ante esta situación, el museo implementó nuevas medidas de seguridad, como la instalación de cámaras de circuito cerrado y la implantación de controles obligatorios para quienes entraban o salían del edificio.

El destino de Peverett

Peverett fue procesado y condenado a una pena suspendida. Posteriormente, sufrió una crisis nerviosa, intentó suicidarse y permaneció seis semanas ingresado en un hospital psiquiátrico. Falleció en 2023. Sus familiares lo describieron como una persona apasionada por el arte y la música clásica, pero incapaz de gestionar sus finanzas personales.

Un portavoz del museo señaló que «los robos serán siempre, lamentablemente, un riesgo para cualquier museo y por eso tomamos muy en serio la protección de la colección».