
Ayuso da por zanjada la crisis universitaria mientras la oposición denuncia un pacto "al borde del colapso
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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha intentado cerrar la polémica desatada tras la destitución del consejero de Educación, Emilio Viciana, y la posterior dimisión de varios altos cargos, conocidos internamente en el Partido Popular como el grupo de ‘los Pocholos’. Este grupo, liderado por Antonio Castillo Algarra, ex gurú de la presidenta, ha sido ahora relegado.
Ayuso minimiza la crisis y habla de “alma, alegría e ilusión” para la universidad
Durante su comparecencia en la Asamblea de Madrid, Ayuso se limitó a señalar que “la universidad madrileña claro que necesita un cambio, necesita que le pongamos alma, alegría, ilusión”.
Estrategia habitual: culpar al Gobierno central
La presidenta, siguiendo su línea habitual, aprovechó la ocasión para criticar al Gobierno central y a las comunidades autónomas gobernadas por otros partidos. Aseguró que ella “nunca utiliza las consejerías como cambalaches” ni a los “consejeros como monedas de cambio”, a pesar del cese de Viciana y su reemplazo por Mercedes Zarzalejo.
Justificación del cambio en la Consejería de Educación
Ayuso intentó resaltar la “coordinación” de su Ejecutivo, afirmando que su decisión de nombrar a Mercedes Zarzalejo como nueva consejera se debe a su deseo de “un giro en la política universitaria”. Además, elogió a los cargos dimitidos y aseguró que la decisión de prescindir de ellos, aunque difícil, “va a ser para mejor”.
El origen de la crisis: el poder de ‘los Pocholos’
La crisis gubernamental se desató con el cese del consejero Viciana, revelando el poder acumulado por el clan de ‘los Pocholos’ en la administración regional. Tras la destitución, renunciaron dos directores generales: el responsable de Universidades, Nicolas Javier Casas, y la de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Lera.
Críticas de la oposición: “Un parche” y “chantaje” a las universidades
La oposición, por su parte, considera que el acuerdo de financiación firmado con los rectores universitarios es un simple “parche” forzado por la presión de la comunidad universitaria. La portavoz del PSOE en la Asamblea, Mar Espinar, criticó a Ayuso por presentar “como un éxito de transparencia y de gestión” sus propios errores, señalando que la victoria de los rectores es “más moral que económica”. Espinar recordó que durante el mandato de Ayuso, las universidades públicas han sufrido una “agonía” con “los precios y tasas más caras de España”.
“Un acuerdo al borde del colapso”
Según la portavoz socialista, el acuerdo de financiación no mejorará las expectativas de las universidades madrileñas, sino que es “un acuerdo al borde del colapso”, con universidades que han pasado meses “sin poder pagar las nóminas”. Espinar denunció que “negociar con los rectores completamente asfixiados no es un acuerdo, es un chantaje” y que “la universidad pública sigue en coma inducido”.
Más Madrid critica la “secta de ‘los Pocholos’”
La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, también criticó la gestión de Ayuso, calificando la crisis de gobierno como “obligada” tras el cese de un consejero “aupado por una secta de ‘los Pocholos’ y de Rasputín”, en referencia a Castillo. Bergerot señaló que la retirada de la ley de universidades se debió a la presión de los campus universitarios y que el compromiso con los rectores es también “obligado”.
Insuficiente financiación universitaria
Bergerot argumentó que el nuevo acuerdo de financiación seguirá estando por debajo del 0,5% del PIB, lo que no permitirá “completar las plazas, climatizar las aulas, acabar con la precariedad laboral en los campus, ni atraer el talento”. Concluyó que el acuerdo es “un parche, un rescate provisional a la crisis financiera” y que “no es una apuesta por la universidad pública”, por lo que Ayuso solo ha firmado “una tregua provisional, pero la paz con los campus no la ha ganado”.













