
Un convento en Motril busca revitalizar su legado con nuevas vocaciones
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En el corazón de Motril, el Convento de la Visitación, hogar de las hermanas Agustinas Nazarenas Recoletas, se erige como un testimonio de fe y tradición. Con más de 300 años de historia, esta congregación lucha por mantener vivo su legado, enfrentando el desafío de un número reducido de religiosas y la esperanza de atraer nuevas vocaciones.
Oración y trabajo: pilares de su día a día
La principal misión de las hermanas es la oración constante “por el pueblo, por todo el mundo”. Su jornada comienza con la alabanza a Dios, la misa y el rezo, elementos esenciales de su vida consagrada. Además de esta labor espiritual, las religiosas se dedican a las tareas cotidianas necesarias para el mantenimiento del convento, que incluyen el cuidado de la huerta y la preparación de alimentos.
Dulces artesanos: una tradición para sostener su misión
Una parte importante del sustento de la comunidad proviene de la elaboración de dulces artesanos.
Esta tradición, ahora impulsada por las hermanas más jóvenes provenientes de Guatemala, ofrece productos como bizcochelas, magdalenas, roscos fritos y pestiños. Estos dulces, elaborados con recetas tradicionales y materias primas frescas, se caracterizan por no contener conservantes ni colorantes, y están disponibles para los vecinos de la comarca.
Un llamado a la juventud
Uno de los mayores deseos de la comunidad es reconectar con las nuevas generaciones. Las hermanas perciben un desconocimiento por parte de los jóvenes, lo que podría ser la causa de “vocaciones que a lo mejor están dormidas”. Por ello, abren las puertas del convento a aquellos que deseen acercarse, no solo a quienes consideren la vida religiosa, sino a cualquier joven que necesite orientación o un espacio para la reflexión.
Según las religiosas, el contacto con las monjas puede ser beneficioso para los jóvenes, ayudándolos a “llevar una vida afuera mejor”.
El convento también extiende su invitación a personas viudas que sientan la llamada a la vida religiosa.
Reconocimiento y esperanza
La labor de las hermanas no pasa desapercibida en la comunidad. Próximamente, la cadena COPE les otorgará un reconocimiento por su canto del Miserere, una tradición cada Miércoles Santo en Motril. Mientras tanto, esperan con ilusión la llegada de dos nuevas compañeras desde Guatemala, quienes se unirán a Leticia, María del Pilar y Azucena, tres hermanas jóvenes que llegaron hace más de dos años para aliviar la carga de trabajo y continuar con su misión.












