
Jóvenes españoles desafían la precariedad laboral: Historias de éxito en Logroño
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Conseguir un contrato indefinido y emanciparse antes de los 25 años es una meta difícil para muchos jóvenes en España. Sin embargo, María Mínguez, de 25 años, y Alejandro López, de 22, son dos jóvenes de Logroño que lo han logrado. Ambos trabajan en la empresa tecnológica SDI, ella como técnica en comunicación y él como programador backend, representando dos perspectivas del actual mercado laboral juvenil.
Reinventarse para encontrar el camino
María Mínguez, tras graduarse en Comunicación Audiovisual y Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca en 2022, se enfrentó a un panorama laboral complicado, especialmente en el sector cinematográfico, su vocación inicial. Ante la dificultad de encontrar trabajo en su área, optó por un máster en marketing digital en la UNIR.
Esta decisión le abrió las puertas a unas prácticas en SDI, que culminaron con un contrato indefinido cinco meses después.
La experiencia de sus compañeros de carrera, muchos de los cuales se trasladaron a Madrid sin éxito, subraya las dificultades del sector. Según Mínguez, la mayoría “o no están trabajando o están trabajando de cosas que no tienen que ver con lo que estudiaron”. Para ella, el máster fue determinante: “Decidí hacer el máster de marketing digital y es lo que realmente me abrió las puertas para conseguir trabajo, porque en el sector de comunicación está todo bastante complicado”.
Un camino más directo en el sector tecnológico
Alejandro López, graduado en Ingeniería Informática por la Universidad de La Rioja, tuvo un camino más directo. A sus 22 años, obtuvo un contrato fijo en SDI al finalizar las prácticas obligatorias de la carrera.
Si bien celebra su situación, reconoce que no es la norma, ya que “hay mucho contrato de prácticas ahora mismo, sobre todo gente que acaba de salir de la carrera, más que contratos indefinidos”.
El desafío de la emancipación
Ambos jóvenes coinciden en que los salarios iniciales en La Rioja oscilan entre los 18.000 y los 25.000 euros anuales, dependiendo del sector. A pesar de que la vida en Logroño es más asequible que en las grandes ciudades, independizarse sigue siendo un reto considerable.
María Mínguez se independizó el año pasado junto a su pareja, pero resalta las dificultades: “Si me hubiera tenido que ir sola a vivir sin mis padres, hubiera sido imposible. Es imposible pagar un alquiler tú solo ahora mismo en Logroño”. Alejandro, por su parte, se ha independizado solo hace apenas un mes, una situación que describe como “no común” y que ha sido posible gracias al apoyo de sus padres.
Mirando al futuro
Con un presente estable, María Mínguez se muestra contenta en su empresa y con la intención de “seguir creciendo dentro de la compañía”.
El sueño de dedicarse al cine ha quedado en un segundo plano, en parte debido a la complicada situación laboral que han enfrentado sus compañeros. Ambos destacan la importancia del ahorro, un hábito que María adoptó desde que comenzó a trabajar a los 22 años para construir una base sólida para su futuro.













