El testimonio de Ana: 30 años como cocinera y dificultades para llegar a fin de mes

El testimonio de Ana: 30 años como cocinera y dificultades para llegar a fin de mes
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El testimonio de Ana: 30 años como cocinera y dificultades para llegar a fin de mes

Foto: YouTube @viviendoenlacalle – Todos los derechos reservados

Ana, una cocinera de 64 años, ha compartido en el canal de YouTube @viviendoenlacalle su experiencia sobre las dificultades económicas que enfrenta. Tras 30 años trabajando en la misma casa, con un contrato de 25 horas semanales, Ana percibe un salario neto de 850 euros al mes, más dos pagas extraordinarias.

A pesar de la estabilidad laboral, Ana asegura que el ahorro familiar es prácticamente imposible. “Mi marido también aporta”, explica, refiriéndose a su esposo jubilado. Sin embargo, el aumento constante de los costes de vida, como el reciente incremento en los precios de los carburantes, hace que llegar a fin de mes sea un desafío constante.

Una situación que ha empeorado con el tiempo

Ana recuerda con nostalgia tiempos mejores: “Hace 20 años sí que yo podía ahorrar”.

En aquel entonces, compaginaba dos trabajos para salir adelante. “Tenía dos trabajos, uno por la mañana y otro por la tarde, y sí, claro, yo podía ahorrar, pero luego la cosa fue cada vez peor”, lamenta.

Preocupación por el futuro de sus hijas

La preocupación de Ana se extiende a sus dos hijas, de 26 y 21 años, quienes, a pesar de haber terminado sus estudios universitarios, aún viven en casa. La hija mayor trabaja como refuerzo en Telemadrid, pero con una situación laboral precaria: “no está fija”, y es llamada “dos veces al año, con suerte”. La hija menor ha comenzado recientemente a trabajar como graduada social.

El acceso a la vivienda, un obstáculo insalvable

El principal problema que impide la emancipación de sus hijas es el elevado precio de la vivienda.

“De vivienda yo lo veo muy mal, es lo peor”, afirma Ana, quien asegura que su hija mayor “ya se habría ido de casa” si no fuera por esta barrera. La dificultad para acceder a una vivienda refleja la realidad de muchos españoles, donde el salario medio apenas permite afrontar el pago de una hipoteca.

Sin planes de jubilarse

A sus 64 años, y a pesar de estar cerca de la edad de jubilación, Ana no se plantea dejar su trabajo. La necesidad económica la obliga a continuar: “Voy a aguantar todo lo que pueda”, sentencia. El ingreso extra que aporta a la economía familiar, sumado a la pensión de su marido, es fundamental para la supervivencia.

Ana es consciente de que perder su empleo actual sería catastrófico para su futuro laboral.

“Tengo 64 años. Ya no encontraría nada”, confiesa con resignación. Su testimonio refleja la vulnerabilidad de los trabajadores de mayor edad en el mercado laboral actual.