
'El sueño de una noche de verano' cobra vida en el Teatro Real
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Más de cuatro siglos después de que William Shakespeare imaginara un bosque mágico lleno de hadas, hechizos y amantes, la ópera de Benjamin Britten ‘El sueño de una noche de verano’ llega al Teatro Real. La producción, una colaboración internacional, estará en cartelera del 10 al 22 de [mes].
Un tándem creativo al frente
Deborah Warner (escena) e Ivor Bolton (música), un equipo que ha cosechado éxitos previos en el Teatro Real, dirigen esta nueva producción. El montaje, creado en Madrid, viajará posteriormente a la Royal Ballet and Opera de Londres y al Maggio Musicale Fiorentino, teatros coproductores.
Un reparto estelar y una gran producción
La obra cuenta con un elenco de renombre, entre los que destacan Iestyn Davies, Liv Redpath y Daniel Abelson. A ellos se suman cuarenta y cinco niños del coro de los Pequeños Cantores de la ORCAM, trece bailarines y la Orquesta titular del Teatro Real.
Una visión fresca de un clásico
Deborah Warner, especialista en Shakespeare, destaca que abordar la ópera sin haber dirigido previamente la obra teatral ha sido una ventaja.
Subraya que la ópera es una creación propia de Britten, inspirada en Shakespeare, pero con su propia identidad. Warner resalta la decisión de Britten de comenzar la acción en el bosque, el reino de las hadas y los niños, descartando la primera escena en la Corte de Atenas.
Cuatro mundos en escena
La directora describe cuatro mundos distintos presentes en la obra: la corte, el bosque de las hadas, los amantes y los rústicos. Estos mundos, visual y musicalmente contrastantes, se encuentran y fusionan en el bosque, un espacio imaginativo que se asemeja a una instalación artística. Warner menciona la influencia de la producción de Peter Brook de la obra teatral, que marcó un hito en la concepción del teatro shakesperiano moderno.
Música al servicio del drama
Ivor Bolton destaca la faceta de dramaturgo de Benjamin Britten, quien trabajaba estrechamente con sus colaboradores para definir la forma dramática de la obra antes de componer la música.
Explica que la orquestación de ‘El sueño de una noche de verano’ es de tamaño intermedio y que los cuatro mundos se reducen musicalmente a tres, ya que la Corte solo aparece al final. La música del bosque, con instrumentos como la celesta y el arpa, evoca un mundo mágico. La música de los amantes es más convencional y pasional, mientras que la de los rústicos, con instrumentos de viento metal y madera, tiene un carácter cómico y humorístico.












