¿Para qué sirve la democracia si aún hay millones de animales en jaulas?

¿Para qué sirve la democracia si aún hay millones de animales en jaulas?
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¿Para qué sirve la democracia si aún hay millones de animales en jaulas?

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El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se enfrentó a un desafío crucial al tener que responder a la pregunta sobre la validez de la democracia mientras millones de animales continúan confinados en jaulas.

El 5 de marzo de 2026, la esperanza se centró en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) al dar inicio a una jornada histórica. Por primera vez en la historia de la UE, la Comisión Europea tuvo que rendir cuentas ante la Gran Sala por incumplir un compromiso ligado a una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE). Esta iniciativa, ‘End The Cage Age’, busca precisamente acabar con las jaulas de una vez por todas.

Una traición a 1,4 millones de firmas

En 2021, la Comisión Europea se comprometió formalmente a presentar una propuesta de ley para prohibir las jaulas en la ganadería industrial antes de que terminara 2023. Esta promesa fue realizada tras recibir 1,4 millones de firmas validadas en la Iniciativa Ciudadana Europea ‘End The Cage Age’, que también contó con el apoyo de más de 170 organizaciones a nivel internacional.

Se prometió que el horror de las celdas de gestación para cerdas, las jaulas en batería para gallinas o las jaulas para conejos serían cosa del pasado.

Sin embargo, en 2026, la situación no ha cambiado. Millones de animales han nacido, sufrido y muerto tras barrotes, sin poder moverse libremente.

Ante esta demora, la organización Compassion in World Farming presentó un recurso en 2025 para exigir a la Comisión que responda legalmente por su inacción ante la ICE.

Las jaulas ante el Tribunal

El caso es de tal relevancia a nivel constitucional que no está siendo juzgado por los tres jueces habituales, sino por cinco. Esto subraya la importancia del debate, que va más allá del bienestar animal y afecta la calidad de la democracia.

Durante más de tres horas, los abogados de la coalición ‘End The Cage Age’ y de las organizaciones coadyuvantes expusieron sus argumentos. Una pregunta clave resonó: “¿Qué les impidió presentar un calendario?”.

Se plantea la interrogante de si la burocracia está sometiendo no solo a los animales, sino también a la voluntad popular.

Según Annamaria Pisapia, portavoz de la ICE, la sentencia sobre este recurso es fundamental para la protección de los animales de granja y para la democracia, ya que es la primera vez que se exige a la Comisión responder por no cumplir un compromiso adquirido en respuesta a una iniciativa ciudadana europea.

Democracia para todos, también para los animales no humanos

El sentimiento general era de estar viviendo un momento histórico. Si una herramienta como la ICE puede ser ignorada sin consecuencias, se cuestiona el valor de la participación ciudadana en la UE.

Si la Comisión Europea puede ignorar el deseo expresado por el 89% de la población, que rechaza las jaulas, entonces la palabra “democracia” pierde su significado.

El TJUE debe tomar partido y emitir su fallo. Se exige un calendario claro, vinculante y transparente para acabar con todas las jaulas, respaldado por la ciencia que ya ha demostrado la crueldad de esta práctica.

Mientras tanto, millones de animales continúan esperando una solución. No solo está en juego el fin de una era de barbarie industrial, sino también el significado de los valores europeos.

Se busca una Europa donde la voz de la ciudadanía cuente y donde, de una vez por todas, la última jaula quede vacía.