
El exasesor de política exterior de Bernie Sanders entre 2017 y 2022 y actual vicepresidente e investigador del Center for International Policy conversa con elDiario.es para reflexionar sobre la estrategia de Trump, Irán, la hegemonía estadounidense y el papel de los demócratas
La estrategia de la balcanización: cómo EEUU e Israel intentan romper Irán explotando diferencias étnicas y nacionales
Matthew Duss ha desarrollado su carrera tratando de empujar la política exterior de EEUU hacia la izquierda. En 2017 se unió al equipo de Bernie Sanders y sirvió como su asesor de política exterior hasta 2022, etapa durante la que desarrolló la visión de campaña de Sanders para las elecciones. Antes, ejerció de presidente de la Foundation for Middle East Peace y actualmente es vicepresidente e investigador en el think tank progresista Center for International Policy. Su obsesión por el papel de EEUU en el mundo, especialmente Oriente Medio, surgió tras la respuesta a los atentados del 11S.
Duss conversa con elDiario.es para abordar la hegemonía de EEUU en el mundo, la situación actual en Irán, la estrategia estadounidense, sus consecuencias y el papel que están jugando los demócratas en todo esto.
Parece que tenemos una nueva crisis entre Madrid y Washington. ¿Qué opina sobre la postura de España frente al ataque contra Irán y las posteriores amenazas de Trump?
Sánchez ha sido la voz más valiente de Europa. Ojalá más líderes europeos siguieran su ejemplo.
Escuchamos un discurso realmente notable del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro de Davos, pero Sánchez es realmente el único que parece entender lo que Carney estaba diciendo. Carney no lo entiende, aparentemente, porque ha expresado su apoyo a la guerra ilegal y temeraria de Trump, al igual que, por desgracia, el canciller de Alemania y el primer ministro de Reino Unido. Ha habido otras voces en Europa, pero creo que Sánchez ha destacado y su voz ha sido escuchada y muy apreciada por los estadounidenses que también se oponen a esta guerra.
¿Cree que este tipo de amenazas de Trump son reales y el presidente está dispuesto a dar un paso real en la ruptura con España?
Trump es irascible y usa cualquier herramienta a su alcance para castigar a quienes considera sus enemigos.
Hemos visto a lo largo de su segundo mandato cómo ha impuesto sanciones, las ha retirado y ha tomado todo tipo de medidas descabelladas. Es difícil decir hasta dónde llegará con España. Obviamente, existe una relación histórica e importante, pero, de nuevo, dada la naturaleza sin precedentes de la presidencia de Trump en muchos aspectos, es difícil saber dónde se detendrá. Aun así, como estadounidense diré que para mí es muy importante que haya una reacción a Trump y Sánchez ha estado al frente de esa reacción.
Llegó y pensó que iba a hacer con Irán lo mismo que con Venezuela porque, por desgracia, no se molestó en hablar con nadie que realmente supiera cómo funciona Irán
Sobre la ofensiva contra Irán, ¿cuál es la estrategia, si es que hay alguna? Hemos oído tantas versiones diferentes sobre los objetivos y las justificaciones que no está claro.
Están ofreciendo una estrategia diferente cada día. A veces incluso varias veces en un mismo día. La estrategia aquí parece ser simplemente la destrucción y el caos.
Ese es claramente el objetivo israelí.
Cuesta creer que eso sea una estrategia en sí misma por parte de EEUU viniendo de donde venimos en Oriente Medio y los resultados que genera ese caos.
Esa parece ser la estrategia israelí para toda la región: desestabilización, Estados débiles y caos. Lo vemos en Líbano, Siria, Yemen y ahora lo vemos en Irán. Es una locura.
Es muy peligroso. Pero Netanyahu y las personas que lo rodean aparentemente han decidido que esta es la forma de garantizar la seguridad del Estado de Israel.
En algún momento se darán cuenta de forma terrible de que eso es un error, al igual que EEUU, por desgracia. Pero tenemos líderes políticos aquí en EEUU y en Israel que comparten esta visión.
Entonces, ¿cree que EEUU solo está siguiendo los intereses de Israel y su política en la región?
No, no creo que EEUU se limite a seguir. Obviamente, Netanyahu tiene una enorme influencia, pero hay personas en EEUU e Israel que comparten una visión.
EEUU puede decir que no cuando quiera, pero no lo hace porque está de acuerdo en que este es el camino a seguir. Ahora bien, sin duda Netanyahu es un manipulador y un mentiroso.
Manipuló a Biden. Pero Biden, al igual que Trump, se dejó manipular. El presidente de EEUU puede decir que no al primer ministro de Israel cuando quiera, pero están eligiendo no hacerlo.
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Bernie Sanders.
En cuanto a los demócratas ¿cuál es su postura sobre la actual ofensiva en Irán?
Prácticamente todos los demócratas votaron a favor de la War Powers Act [Ley de Poderes de Guerra] en el Congreso, que es una forma de decirle al presidente que tiene que detener esta guerra porque no la ha autorizado el Poder Legislativo.
Lo siguiente que tener en cuenta será la solicitud de fondos suplementarios para esta guerra. Tengo muchas esperanzas de que todos los demócratas en el Senado, probablemente excepto John Fetterman, voten en contra. Lo que está claro es que ha habido mucha oposición demócrata, lo cual no es ninguna sorpresa.
Los votantes demócratas están abrumadoramente en contra de esta guerra. Creo que los estadounidenses en general tampoco están a favor de ella. A la base de Trump le gusta porque le gusta todo lo que haga el presidente, pero a medida que avance el conflicto, la impopularidad irá creciendo, especialmente cuando la gente comprenda que Trump se dedica a esto en lugar de reducir los costes de la vivienda, de ayudarles a conseguir trabajo… Hay todo tipo de necesidades muy básicas que Trump está ignorando para lanzar esta guerra innecesaria e ilegal.
¿Tienen una visión los demócratas para Irán?
Lo que apoyan es lo que vimos con el presidente Barack Obama, que es firmar un acuerdo de no proliferación con Irán para limitar su programa nuclear, asegurarse de que Irán no pueda fabricar el arma nuclear y buscar otras negociaciones sobre otros temas entre EEUU e Irán y la región. Ese era el buen camino. Era un acuerdo eficaz del que Trump se retiró. La razón por la que existía cierta preocupación sobre el programa nuclear iraní es porque Trump se retiró de ese acuerdo.
Al menos George W. Bush se tomó la molestia de mentirnos primero. Al menos intentaron preparar al público y presentaron argumentos. Trump simplemente se lanzó y luego intentó inventarse todo tipo de razones ‘a posteriori’.
Es absolutamente ridículo
Sí, pero Biden tampoco reconstruyó el acuerdo.
Biden cometió un gran error. Al igual que cometió un gran error al ayudar a apoyar el genocidio israelí en Gaza. Pero creo que Biden representa una visión muy antigua y, en mi opinión, obsoleta de la política exterior demócrata. Creo que el Partido Demócrata de hoy se encuentra en una situación muy diferente.
Y la pregunta es si los líderes demócratas elegidos en el Congreso representarán mejor esas opiniones.
El arma nuclear, que es un argumento que escuchamos con Irán desde los años 90, y la idea del ataque preventivo nos hacen recordar la invasión de Irak de 2003, pero parece que esta vez ni siquiera tratan de ocultarlo.
Al menos George W. Bush se tomó la molestia de mentirnos primero. Al menos intentaron preparar al público y presentaron argumentos.
Trump simplemente se lanzó y luego intentó inventarse todo tipo de razones a posteriori. Es absolutamente ridículo.
¿Y qué posible resultado ve para Irán? Tal vez desde el mejor al peor escenario.
En este momento, lo mejor que puede pasar es que esta guerra termine pronto, aunque con un Irán en gran parte destruido y con los restos de un régimen iraní que se consolide poco a poco y que tenga más hostilidad contra EEUU y que probablemente sea más represivo, pero que sea capaz de consolidar su control de tal manera que sea posible algún tipo de negociación.
Sin duda, si EEUU se involucra, será a través de un tercero, porque puedo entender que cualquier Gobierno iraní que salga de esto no querrá hablar con EEUU. Pero, aun así, se podría llegar a un modus vivendi razonable y duradero, en el que se pudiera reducir la tensión.
El peor escenario sería el colapso total del Estado en Irán, el conflicto étnico, la intervención militar de otros países y los flujos de refugiados hacia Irak, Pakistán y otros lugares, lo que desestabilizaría aún más la región.
¿Hay alguna posibilidad de que se produzca un cambio de régimen efectivo?
Me resulta muy difícil de imaginar.
Creo que eso es lo que Trump, en su mundo de fantasía, creía que iba a pasar. Llegó y pensó que iba a hacer con Irán lo mismo que con Venezuela porque, por desgracia, no se molestó en hablar con nadie que realmente supiera cómo funciona Irán.
Además, el poder aéreo por sí solo tiene un historial muy pobre a la hora de producir un cambio de régimen. Ahora bien, si EEUU decidiera enviar tropas sobre el terreno e invadir y ocupar Irán, eso sería un problema totalmente diferente.
Menciona Venezuela, ¿diría que ha sido un éxito en términos de intereses de EEUU?
Ha sido un éxito táctico. Sin duda, fue impresionante. Pero a largo plazo, EEUU ha demostrado que cualquier país puede invadir y secuestrar a un líder con impunidad y eso no hace que nadie esté más seguro. Este no es un mundo en el que el poder dé la razón.
Esto no conduce a más seguridad y prosperidad, sino a más conflictos y más pobreza.
Desde la operación del golpe de Estado en 1953 hasta lo que estamos viendo hoy, ¿qué nos dice esto sobre la política exterior de EEUU con Irán y quizás con la región?
La política exterior estadounidense ha pasado por diferentes fases durante ese periodo. Hemos tenido diferentes presidentes con posturas diversas. Algunos apoyaban los derechos humanos y el derecho internacional mucho más que otros, pero lo que ha perdurado durante todo este tiempo es que hay una clase política estadounidense que cree profundamente que EEUU tiene un derecho muy especial a utilizar la violencia siempre que quiera.
Eso es parte del problema. Se habla mucho del orden basado en normas, pero eso requerirá que EEUU acepte cumplir con ese estándar. Lo que, lamentablemente, no hemos hecho históricamente.
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Imagen de archivo del comandante en jefe del ejército iraní, Amir Hatami.
¿Quién o qué podría detener a Trump en Irán?
Si el mercado de valores se hunde, si los mercados de bonos dan malas noticias, si Trump se da cuenta de que esto es muy, muy impopular políticamente… Creo que cambiará de rumbo. Pero, por desgracia, Trump vive en su pequeña burbuja de información: se dedica a ver Fox News y a beber Coca-Cola Light y está rodeado de gente que le dice lo que quiere oír. Es difícil saber qué información recibe y quién tiene el valor de darle malas noticias.
¿Cómo debería ser la política exterior de EEUU desde una perspectiva de izquierdas? ¿Es compatible con la hegemonía global?
No, no lo creo. Si uno se fija en lo que dicen personas como Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y otros progresistas, ellos creen que EEUU tiene un papel importante en la escena global por sus enormes recursos, su red de asociaciones y alianzas que puede movilizar para abordar retos comunes… Pero no deberíamos utilizar el ejército como primera opción.
Por eso debemos alejarnos de estas intervenciones militares. Y, de nuevo, eso es exactamente lo que prometió Trump. Muchos estadounidenses se sintieron atraídos por ese mensaje. Los progresistas no son en absoluto aislacionistas, simplemente creen que EEUU debería buscar otras formas de participar a nivel mundial.
Y no es el ejército.
¿Y qué opina de la compatibilidad de una política exterior de izquierdas y el dominio global de EEUU como gran hegemón, aunque eso no suponga un uso militar?
Los progresistas reconocemos que todos vivimos en una realidad multipolar. Hay otros centros de poder, obviamente China, pero no solo China. Hay países del Sur Global que ya están intentando trabajar para establecer y dar forma a la agenda global. Eso realmente es lo que debe pasar, ya que han estado muy poco representados en las instituciones multilaterales.
La idea de un mundo ordenado, moldeado y gobernado por el poder militar estadounidense ha terminado. Lo que estamos viendo ahora mismo es solo la evidencia de ese dolor final.
Durante mucho tiempo, la élite de la política exterior estadounidense ha considerado que gobernar el mundo es su propio derecho. Es un hábito muy difícil de romper.
Como dijo Rick James sobre la cocaína, es una droga muy potente. Así es como creo que se sienten las élites de la política exterior estadounidense con respecto a la primacía global. Es una droga muy potente y es difícil dejarla, pero tenemos que hacerlo.
¿Cree que los demócratas están en este punto?
Algunos.
Hay un debate muy importante dentro de la política exterior del Partido Demócrata. Algunos creen que, según la antigua visión, EEUU tiene que gobernar el mundo, aunque lo hagamos de una forma menos violenta que Trump porque, en última instancia, es el poder estadounidense el que evita que el mundo caiga en el caos. Otros reconocen que, sí, EEUU tiene un papel que desempeñar, pero que el poder estadounidense a menudo ha alimentado el caos.
La idea de un mundo ordenado, moldeado y gobernado por el poder militar estadounidense ha terminado.
Lo que estamos viendo ahora mismo es solo la evidencia de ese dolor final
¿Y cuál es el futuro de las relaciones entre EEUU y la OTAN bajo el mandato de Trump, en su opinión?
Después de escuchar los comentarios de Mark Rutte el otro día, no me preocupan mucho las relaciones entre EEUU y la OTAN en este momento. Creo que mucha gente en EEUU ve esos comentarios y, aunque en general apoyen a la OTAN, piensan que es ridículo. La función de la OTAN no es respaldar a EEUU en guerras innecesarias en Oriente Medio.
Las alianzas de defensa son importantes en la medida en que conducen a menos conflictos, no a más.
Si el pueblo estadounidense decide que la OTAN ha provocado más conflictos en lugar de menos, adoptará una postura muy escéptica sobre el futuro papel de EEUU en la OTAN.
Y una última pregunta, ¿qué opina de las bases estadounidenses en todo el mundo? EEUU tiene más bases que todos los demás países del mundo juntos.
La pregunta es si estas bases son solo una forma de imperialismo y, en algunos casos, se puede decir que lo son. También creo que se puede argumentar que, en ciertos casos, la presencia militar estadounidense conduce a un comportamiento menos arriesgado y a una menor escalada.
Pero creo que tenemos que analizar muy detenidamente la vasta presencia militar global de EEUU y el estado de seguridad nacional que lo sustenta.
Estamos en medio de una grave crisis de legitimidad en EEUU. Y esto es, en parte, resultado de la completa militarización de la política y la cultura estadounidenses, especialmente desde el 11S, pero incluso antes de eso. Si queremos restaurar un pacto político estadounidense duradero, si queremos restaurar y proteger nuestra democracia, tenemos que replantearnos todo nuestro enfoque de la política exterior y la forma en que esta violencia militar repercute en nuestra propia sociedad.












