
Trump, ¿tocado y sin rumbo ante el conflicto con Irán?
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Creciente es la sensación dentro de la élite política e intelectual de Estados Unidos y Europa de que Donald Trump ha cometido errores y que su aventura iraní podría tener consecuencias negativas para su país. La ausencia de una justificación clara para la guerra, las contradicciones constantes entre los argumentos del presidente y los de su gabinete, y la creciente convicción de que Trump carece de un plan a futuro tras los bombardeos, generan una inquietud que se manifiesta abiertamente en los medios más influyentes.
Un reconocido periodista y profesor universitario declaró al New York Times que existen demasiadas declaraciones y señales contradictorias por parte de Trump y su entorno, lo que dificulta que los estadounidenses confíen en un resultado positivo. Señala que Trump ha promovido un levantamiento popular contra el gobierno iraní, pero ahora se muestra dispuesto a dialogar con sus miembros y permitirles permanecer en el poder, lo cual resulta incongruente.
Algunos analistas prestigiosos sugieren que Trump ha perdido el control de la situación. Se argumenta que su decisión de atacar se basó en un análisis apresurado y oportunista, sin prever la capacidad de reacción de Irán. Ante la contundencia de esta respuesta, el proyecto de una guerra rápida y exitosa impulsado por Trump parece haberse desmoronado.
Se cuestiona la justificación de la guerra preventiva, argumentando que ni Estados Unidos ni sus aliados se enfrentaban a un ataque inminente por parte de Irán. Se critica la afirmación de Trump de que Irán estaba cerca de desarrollar misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense, recordando las falsas acusaciones sobre armas de destrucción masiva en Irak durante la administración de George W. Bush. Además, mediadores de Omán desmienten la versión de Trump sobre la falta de disposición de los negociadores iraníes para ceder.
Se argumenta que la guerra se ha basado en argumentos falsos, impulsada por una decisión caprichosa de un líder que se considera superior e infalible. La idea de que Estados Unidos desencadenó el ataque a instancias de Israel se considera una falsedad que solo puede convencer a los fanáticos más crédulos, ya que cualquier presidente estadounidense habría podido anular dicha presión.
Edward Luce, del Financial Times, señala que el momento de mayor poder de Trump fue su decisión de declarar la guerra a Irán, pero a partir de entonces, perdió el control sobre el desarrollo del conflicto. Afirma que muchos otros actores, incluyendo los iraníes, tienen ahora influencia sobre su dirección. Advierte que predecir el curso de la guerra es imposible, y que una transferencia pacífica del poder es uno de los resultados menos probables.
La guerra se extiende
El panorama es preocupante, con la guerra extendiéndose a varias zonas del Mediterráneo oriental. Se estima que casi 700.000 personas han huido de sus hogares debido a los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá.
El estrecho de Ormuz se encuentra prácticamente cerrado, lo que ha provocado el bloqueo de cientos de barcos, incluyendo petroleros y metaneros. Se ha revelado que la promesa de Trump de cubrir los costos de los seguros derivados del bloqueo es inviable, ya que el fondo destinado a ello no cuenta con los recursos necesarios.
Otro dato inquietante es la reunión de las monarquías del Golfo para analizar la liquidación de inversiones y proyectos millonarios en todo el mundo, incluyendo sus participaciones en actividades deportivas.
Se prevé que la guerra continúe durante varias semanas más. Aunque hasta ahora su impacto en el petróleo y la inflación ha sido limitado gracias a las reservas acumuladas por los países productores, una prolongación del conflicto podría alterar este panorama. Algunos analistas advierten incluso sobre la posibilidad de una crisis financiera.
Expertos como Ross Douthat, columnista del New York Times, desaconsejan hacer predicciones. Señala que si se elimina el “instinto puro” de Trump, su creencia de que ha medido el mundo como lo hizo con el *establishment* republicano, la coalición a favor de la guerra se desmoronaría. En resumen, Trump es más débil de lo que aparenta.












