
NUEVO TITOLO: El Horch 930 S de 1939: Un precursor aerodinámico que anticipó el futuro del automóvil
Foto: Archivo Audi – Todos los derechos reservados
La historia del automóvil está llena de visionarios que, con sus ideas y diseños, se adelantaron a su tiempo. Uno de estos ejemplos es el Horch 930 S, un prototipo de 1939 que incorporaba soluciones aerodinámicas que no se popularizarían hasta décadas después.
Los orígenes de Horch y el nacimiento de Audi
Antes de fundar Audi en 1910, el ingeniero August Horch ya había creado la marca Horch en 1899. Desde el principio, Horch apostó por automóviles de gran potencia y calidad, probados y promocionados en competiciones. Sin embargo, en 1909, un enfrentamiento con la junta directiva de su propia empresa lo obligó a dimitir.
Decidido a continuar en el mundo del automóvil, fundó una nueva empresa, August Horch Automobilwerke GmbH. Debido a disputas legales sobre el uso de su nombre, en 1910 optó por uno nuevo: Audi.
El automóvil en la era del nacionalsocialismo
La marca Horch continuó creando automóviles de prestigio, especialmente apreciados en los años 30, durante el auge del nacionalsocialismo en Alemania. Adolf Hitler, que no poseía licencia de conducir, consideraba la industria del automóvil como un pilar fundamental de su política. En 1934, durante la Exposición del Automóvil y la Motocicleta de Berlín, Hitler exigió la abolición del “carácter clasista” del automóvil y anunció la construcción de un vehículo familiar asequible para todos los alemanes, el famoso Volkswagen Escarabajo.
Además, impulsó la participación de los equipos Auto Union y Mercedes en los “grand prix”, convirtiendo las victorias en una cuestión de estado.
La importancia de la aerodinámica
A partir de 1930, las investigaciones en el campo de la aerodinámica se institucionalizaron con la creación del FKFS (Instituto para la investigación sobre transportes y motores) en la Universidad de Stuttgart. Bajo la dirección de Wunibald Kamm, el FKFS desarrolló prototipos con formas características, mientras que Karl Schlör, del AVA (Instituto de investigaciones aerodinámicas de Göttingen), propuso un automóvil monocasco ovoide, el Schlörwagen, con un coeficiente Cx de 0,18.
Paul Jaray, influenciado por Gustave Eiffel, también realizó importantes contribuciones a la aerodinámica automotriz. Diseñó carrocerías envolventes, lisas y con superficies acristaladas que permitían una gran visibilidad. En los años 20, Jaray aplicó sus revolucionarios diseños a chasis de diferentes marcas, buscando optimizar el rendimiento, el consumo, la ventilación y el silencio.
El Horch 930 S: Un adelanto a su tiempo
En 1939, el Salón Internacional del Automóvil de Berlín presentó el Horch 930 S (“Stromline”), que utilizaba la base mecánica del 930, con su motor V8 de 3,2 litros y 92 CV, pero con una carrocería moderna y aerodinámica.
Diseñado por Albert Locke, este Horch reflejaba los principios de Paul Jaray, con una calandra perfilada, faros integrados y una parte trasera afilada.
El 930 S ofrecía innovaciones como asientos convertibles en cama, bloqueo antirrobo de dirección, sistema de desempañamiento del parabrisas y una radio. Sin embargo, lo que más llamó la atención del público fue un pequeño lavabo escondido en el lado derecho, con agua caliente y fría.
Tras el salón, el 930 S fue visto en Nurburgring en mayo. Sin embargo, el 1 de septiembre de 1939, la invasión de Polonia marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El Horch 930 S nunca llegó a la producción en serie, construyéndose solo algunos prototipos, uno de los cuales fue capturado por las fuerzas soviéticas y utilizado por el mariscal Gueorgui Zukov.
El legado del Horch 930 S
La destrucción de Europa tras la guerra obligó a la industria a replantearse sus prioridades.
Los proyectos de los visionarios de la aerodinámica de los años treinta quedaron en el olvido hasta la crisis petrolífera de 1973, cuando la aerodinámica recuperó su protagonismo en el mundo del automóvil.
El Audi Q6 Sportback e-tron: Un guiño al pasado
Casi noventa años después del Horch 930 S, Audi presenta el Q6 Sportback e-tron, un automóvil cien por cien eléctrico que destaca por su estudiada aerodinámica, con un Cx de 0.26. Este Q6, con su línea de techo descendente y silueta aerodinámica, rinde homenaje al icónico Audi TT Coupé de primera generación y a los pioneros de la aerodinámica de los años treinta.
El Audi Q6 Sportback e-tron está disponible en diferentes versiones, con motores de hasta 517 CV y autonomías de hasta 655 km. Su interior, con pantallas digitales y tecnología avanzada, ofrece confort y seguridad a sus ocupantes. A pesar de ser exclusivamente de tracción trasera, el Q6 ofrece un comportamiento neutro y una conducción agradable en todo tipo de circunstancias.
En definitiva, el Audi Q6 Sportback e-tron demuestra que la aerodinámica sigue siendo un factor clave en el diseño de automóviles eficientes y atractivos, un legado que se remonta a visionarios como los creadores del Horch 930 S.












