
Un hecho histórico que quizás Trump no sepa: EEUU prohibió a España usar sus aviones en una guerra contra Marruecos
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Siete décadas antes de que España negara a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para atacar Irán, las tensiones entre ambos países se manifestaron de forma inversa: Washington impidió a España utilizar recursos estadounidenses durante la guerra de Sidi Ifni en 1957, un conflicto clave en la descolonización africana. Este hecho, marcado por un tratado desventajoso para España, resultó decisivo en la pérdida de la campaña contra las fuerzas marroquíes.
Para comprender el paralelismo entre aquel suceso y la actual relación entre España y Estados Unidos, es esencial entender el contexto de la década de 1950. España, bajo el régimen franquista, mantenía aún posesiones coloniales en África, en un momento en que el continente luchaba por expulsar a las potencias europeas.
La presencia de fuerzas nacionalistas marroquíes en Sidi Ifni, entonces provincia española en la costa atlántica, generó revueltas internas que buscaban la expulsión de España en favor de Marruecos. Esta tensión política escaló hasta que Estados Unidos negó a España el uso de su aviación, específicamente los más de 200 cazas F-86 Sabre adquiridos gracias a un tratado entre ambos países.
Un acuerdo envenenado
Los Pactos de Madrid, firmados en septiembre de 1953 entre Franco y Eisenhower, resultaron ser un acuerdo perjudicial para los intereses españoles debido a las condiciones impuestas. España, en una posición geoestratégica inferior, tenía poco margen de negociación. Este acuerdo permitió a Estados Unidos establecer las bases de Rota y Morón, que hoy generan tensiones ante la negativa de Madrid a su uso en un posible conflicto con Irán.
La España de Franco necesitaba el respaldo de Estados Unidos para abrirse al mundo y obtener financiación y armamento tras la Guerra Civil. Sin embargo, este pacto, presentado como una victoria diplomática, incluía limitaciones significativas. El uso del armamento suministrado por Estados Unidos estaba condicionado a escenarios estratégicos vinculados a la Guerra Fría, principalmente una agresión de países del bloque comunista.
Según el historiador Alberto García, especialista en Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, “el material militar que se entregaba a España no tenía un uso ilimitado. Estados Unidos lo cedía para casos de agresión, sobre todo pensando en el contexto de la Guerra Fría. Cuando estalla el conflicto de Sidi Ifni, el régimen intenta valorar si puede utilizar ese armamento, especialmente los aviones, pero Washington se niega”.
Esta negativa se debió a la relación estratégica entre Marruecos y Estados Unidos. Utilizar armamento estadounidense contra Marruecos habría colocado a Washington en una posición diplomática incómoda. “Marruecos era un aliado clave para Estados Unidos en la región. Permitir que se empleara material estadounidense contra otro aliado habría supuesto un problema serio”, añade García.
Una guerra sin superioridad aérea
El conflicto de Sidi Ifni estalló en 1957, un año después de la independencia de Marruecos. Milicias marroquíes y combatientes del denominado Ejército de Liberación comenzaron a atacar posiciones españolas, iniciando una guerra irregular que puso en dificultades a las fuerzas del franquismo.
En este escenario, la aviación era un factor clave. La imposibilidad de utilizar los más de 200 aviones F-86 Sabre de origen estadounidense dejó a España en una situación militar complicada. “La superioridad aérea es decisiva en los conflictos contemporáneos”, señala García. “Analizar la historia con el resultado ya conocido siempre es complejo, pero indudablemente fue un factor muy relevante”.
España se vio obligada a recurrir a otras vías para sostener la campaña militar, utilizando una aviación reducida de un centenar de unidades, muchas de ellas de la Segunda Guerra Mundial y claramente inferiores. Finalmente, Francia intervino militarmente cuando el conflicto afectó a sus propios territorios coloniales en la zona.
La historiadora Rosa María Pardo, profesora de Historia Contemporánea de la UNED, explica que el contexto internacional también condicionó la postura estadounidense. “Estados Unidos tenía desde los años 40 una posición crítica con los conflictos coloniales. No quería que su ayuda militar se utilizara para sostener guerras coloniales”, señala.
Esta postura resuena con la actual negativa de España a que sus infraestructuras se usen en conflictos como el de Irán. Hace 70 años, Washington permitía el uso de material logístico o no ofensivo, pero no de armamento que pudiera utilizarse directamente en combate. “Se podía emplear material como camiones u otros recursos, pero no los aviones”, explica Pardo.
La debilidad diplomática del franquismo
Esta situación evidenciaba la debilidad internacional de la España franquista en aquella década. El régimen necesitaba mantener la relación con Estados Unidos para romper el aislamiento diplomático en el que había quedado tras la Segunda Guerra Mundial.
“Para el régimen era tan fundamental el enlace con Estados Unidos que prácticamente no tenía capacidad de maniobra”, explica Pardo. “No podía discutir esas condiciones”. La guerra terminó en 1958 con los acuerdos de Sintra, tras la intervención conjunta de Francia y España contra las milicias marroquíes. Aunque el conflicto se dio oficialmente por cerrado, España perdió gran parte de su control territorial en la región y el enclave de Ifni quedó reducido prácticamente a la ciudad de Sidi Ifni, que finalmente sería cedida a Marruecos en 1969.
El episodio de Sidi Ifni fue solo uno más dentro de una relación diplomática compleja entre España y Estados Unidos durante el franquismo. “A menudo se presenta la relación como algo muy estrecho, pero en realidad estuvo llena de tensiones”, señala García. “Este fue un episodio más dentro de una relación que nunca fue completamente idílica”.
El historiador recuerda que durante los años siguientes se produjeron diversos conflictos diplomáticos entre ambos países, desde desacuerdos estratégicos hasta crisis como la de Palomares, cuando un bombardero estadounidense dejó caer accidentalmente varias bombas nucleares en Almería en 1966. Aun así, los pactos militares se mantuvieron y las bases estadounidenses en España siguieron siendo un elemento central en la relación bilateral.
Un contexto muy diferente al actual
A pesar del paralelismo que pueda establecerse con el debate actual sobre el uso de las bases de Rota y Morón, los historiadores coinciden en que el contexto internacional ha cambiado profundamente. “En 1957 la posición de España estaba completamente desequilibrada”, señala Pardo. “La dependencia diplomática y estratégica respecto a Estados Unidos era enorme”.
Hoy, en cambio, España forma parte de la OTAN y participa en las estructuras de seguridad occidentales en condiciones muy distintas. “España ahora puede jugar desde su pertenencia a la OTAN. La posición no es la misma”, explica la historiadora. Sin embargo, algunos elementos de esa relación histórica siguen presentes. Según Pardo, Estados Unidos ha ejercido durante décadas un papel de árbitro en la relación entre España y Marruecos, intentando evitar conflictos abiertos entre ambos países.
“Siempre ha habido una cierta tensión cada vez que Estados Unidos proporcionaba ayuda militar a España, porque Marruecos lo veía como una amenaza”, señala. Una dinámica que, siete décadas después de la guerra de Sidi Ifni, sigue influyendo en el complejo equilibrio diplomático del norte de África y en la relación triangular entre Madrid, Rabat y Washington.












