
Pollo al horno perfecto: el secreto de Roberto Bosquet para un resultado jugoso y crujiente
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Lograr un pollo al horno que sea jugoso por dentro y tenga una piel dorada y crujiente es un desafío común en la cocina casera. A menudo, el resultado es una carne seca y poco apetitosa. Sin embargo, el chef Roberto Bosquet ha revelado su método infalible para evitar este problema, una técnica sencilla que garantiza un resultado espectacular.
El aliño: la clave del sabor
El primer paso, según Bosquet, es preparar un buen aliño que impregne la carne de sabor. Para ello, utiliza una mezcla de sal, hierbas frescas, pimienta y pimentón.
“Mezclamos bien”, indica el chef, antes de aplicar la mezcla en las piezas de pollo por ambos lados. Este proceso asegura que cada bocado esté lleno de sabor.
La posición estratégica en la bandeja
Una vez sazonado el pollo, llega uno de los trucos más importantes: la posición en la bandeja del horno. “Es clave dejarlas con la piel hacia arriba para que esta proteja el interior, que junto con el caldo que vamos a añadir hará que queden super jugosos”, explica Bosquet. Esta barrera natural es esencial para mantener la humedad de la carne durante la cocción.
Horneado con caldo para mayor jugosidad
Justo antes de meter el pollo en el horno, se añade un poco de caldo en la base de la bandeja.
Con el horno precalentado, el pollo se cocina durante una hora. Durante este tiempo, la piel se irá dorando lentamente mientras que la carne se cocina en sus propios jugos y el vapor del caldo, garantizando una textura tierna y melosa.
Guarnición nutritiva y sabrosa
Transcurrida la primera hora de horneado, es el momento de añadir la guarnición. El chef opta por una combinación clásica y nutritiva: patatas, zanahoria, tomates, cebollas, champiñones y unos ajos. Las verduras se reparten por la bandeja, alrededor del pollo, y se aderezan con aceite, pimienta, sal y hierbas secas.
Para potenciar aún más el sabor y la jugosidad, se añade un poco más de caldo.
Segunda cocción para un plato completo
Con todos los ingredientes en la bandeja, el conjunto vuelve al horno para una segunda y última cocción. Se hornea todo junto durante 40 minutos más. Este tiempo es suficiente para que las patatas y las verduras se cocinen a la perfección, absorbiendo los jugos del pollo y el aliño, mientras la piel del ave alcanza su punto máximo de crujiente. El resultado es un plato completo, saludable y delicioso, listo para servir.













