
La Realidad de Israel: De Víctima a Potencia Regional
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En 1948, al momento de su creación, la propaganda sionista que presentaba a Israel como una víctima no carecía de fundamento. Más allá de la cuestión palestina, era innegable que Israel estaba rodeado de naciones hostiles que buscaban su destrucción. Además, era la única democracia laica y parlamentaria en Medio Oriente.
El Cambio de Paradigma
Sin embargo, el panorama ha evolucionado drásticamente. Israel, desde hace medio siglo, se ha consolidado como la única potencia nuclear de la región, con un ejército que supera con creces a cualquier vecino. Paradójicamente, estos vecinos ya no anhelan su aniquilación.
Israel mantiene sólidos lazos diplomáticos, militares y económicos con Egipto y Jordania. Incluso comercia con Arabia Saudí, que, antes de la guerra en Gaza, solo exigía el reconocimiento formal de un Estado palestino para normalizar relaciones. Líbano, un país devastado, sigue siendo bombardeado, y persiste la confrontación con Irán.
La Propaganda Persistente
A pesar de esta realidad, la maquinaria propagandística israelí, conocida como “hasbará”, continúa invirtiendo grandes sumas en presentar a Israel como una víctima, una democracia valiente bajo constante amenaza existencial. Este relato, sin embargo, es ampliamente considerado como falso.
Israel está actualmente liderado por Benjamin Netanyahu, un político acusado de corrupción, y una coalición teocrática de ultraderechistas e imperialistas. Una parte considerable de la sociedad israelí ha interiorizado su propia propaganda.
Conciencia Crítica y Desafíos
Es importante reconocer que Israel todavía está rodeado de regímenes cuestionables. Sin embargo, mientras mantenga una conciencia crítica, con voces disidentes entre periodistas, ex soldados y ciudadanos, podrá mantener su imagen democrática.
La Guerra contra Irán y la Expansión Territorial
Según la administración estadounidense, la guerra contra Irán es una iniciativa israelí. El objetivo de Netanyahu es debilitar a Irán para consolidar la hegemonía israelí. Mientras tanto, continúa la expansión de asentamientos, el hostigamiento a los palestinos en Cisjordania y los bombardeos en Gaza, con la meta final de establecer el “Gran Israel” desde el Jordán hasta el mar.
El gobierno israelí, con el respaldo de gran parte de la sociedad, está dispuesto a destruir lo que sea necesario, contando con el apoyo incondicional del presidente de Estados Unidos. Netanyahu ha admitido haber esperado 50 años por un presidente como el actual, y los resultados son evidentes.
Preguntas Sin Respuesta
¿Alguien se atreverá a poner un límite a los excesos israelíes? ¿Cuándo se desmantelará la narrativa de la superpotencia victimizada? ¿Hasta dónde llegará esta destructiva dinámica?












