Samuel Miller McDonald: “La tecnología se ha divorciado del bien público

Samuel Miller McDonald: "La tecnología se ha divorciado del bien público
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Samuel Miller McDonald: "La tecnología se ha divorciado del bien público

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Samuel Miller McDonald, geógrafo y experto en ecología humana, presenta su nuevo ensayo, ‘Progreso’, donde cuestiona la idea del avance tecnológico y social ligado al crecimiento, proponiendo una visión más crítica y respetuosa con la naturaleza.

El origen de la reflexión

McDonald creció en un ambiente “progresista” en Michigan, donde el “progreso” era un referente constante. Sin embargo, al estudiar en Oxford, se sorprendió por la falta de investigación sobre la historia de esta idea. Según él, los académicos europeos mostraban cierta resistencia a analizar el progreso, considerándolo un asunto resuelto.

‘Progreso’: Un análisis crítico

Su libro, ‘Progreso’, explora esta cuestión. Con un subtítulo provocador en su versión española: “Historia de la peor idea de la humanidad”, el ensayo desafía la noción del progreso, especialmente en relación con la tecnología y el crecimiento económico, alertando sobre la catástrofe medioambiental que podría imposibilitar cualquier sociedad.

Escepticismo sobre el progreso en Estados Unidos

McDonald señala que el escepticismo sobre el progreso es menos radical en Europa que en Estados Unidos, donde la ideología del progreso es más fuerte. Su libro se centra en criticar esta ideología en Estados Unidos y el Reino Unido, reconociendo que esto puede darle un enfoque algo anglocéntrico.

El mayor malentendido sobre el progreso

Para McDonald, el mayor error es vincular el progreso con el crecimiento político y económico, orientando todo hacia economías en crecimiento como único indicador. Critica la unión de la inteligencia artificial con el progreso, argumentando que la IA ha generado efectos negativos como el robo de agua, el aumento de casos de cáncer por contaminación de centros de datos, el plagio masivo y su uso militar.

La tecnología y el bien público

McDonald distingue entre tecnologías del pasado, como el saneamiento público y las primeras vacunas, que servían al bien común, y los avances recientes como Internet y la IA, que benefician a un grupo reducido de accionistas sin un claro beneficio público. Afirma que la tecnología se ha divorciado del bien público, dificultando su percepción como una fuerza positiva.

Redefiniendo el progreso

Ante la pregunta de cómo redefinir la palabra “progreso”, McDonald expresa sus dudas. Reconoce el poder de esta idea, pero sugiere que, en lugar de crecimiento infinito, se centre en la expansión de la biodiversidad, la igualdad económica y la erosión de estructuras autoritarias. Sin embargo, advierte sobre la necesidad de tener cuidado para evitar que la idea de progreso se instrumentalice.

El progreso y la política

McDonald explica que su análisis histórico busca mostrar que la idea de progreso no es exclusiva de la izquierda, sino que también ha sido utilizada por la derecha como propaganda capitalista. No ofrece recetas para partidos políticos, ya que considera que la mejor estrategia es específica al contexto.

Alternativas al “progreso”

McDonald advierte sobre la instrumentalización de la idea de progreso y critica la “agenda de la abundancia” que promueve la desregulación de la construcción y la expansión de la infraestructura humana. Argumenta que su libro se opone a este tipo de civilización material.

La integración con la naturaleza

McDonald considera que la idea de progreso peligrosa se remonta a Mesopotamia, marcando una divergencia respecto a la naturaleza humana. Idealiza las sociedades preagrícolas que practicaban un comensalismo o mutualismo más integrado con los sistemas ecológicos. En este sentido, aboga por recuperar la batalla climática fuera de las soluciones de mercado, redefiniéndola en términos de comensalismo contra parasitismo.

El futuro de la energía

Aunque escéptico sobre la energía nuclear, McDonald ve potencial en la energía mareomotriz y en algunos tipos de energía solar y eólica. Su escepticismo hacia la energía nuclear se basa en el deterioro de los mecanismos reguladores que garantizan su seguridad. Aboga por disminuir el gasto energético total de la humanidad y evitar el exceso de energía utilizado en actividades como el uso de coches gigantes o centros de datos descontrolados.

El arco del universo moral

McDonald cuestiona la idea del “arco del universo moral que se inclina hacia la justicia”, argumentando que la historia no sigue un curso teleológico predeterminado hacia la perfección.

Esperanza en el futuro

A pesar de su visión crítica, McDonald encuentra esperanza en los cambios que están ocurriendo y que podrían abrir nuevas oportunidades. Cree que los problemas ambientales y en el sistema alimentario crearán oportunidades políticas para organizar mejor la vida humana, maximizando el bienestar humano, animal y vegetal.