
La postura de España ante el conflicto en Oriente Medio: ¿Un error o una necesidad?
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El gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, ha expresado su firme oposición a la reciente agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta postura se ha traducido en la negativa a permitir el uso de bases españolas para estas operaciones, evocando el lema “no a la guerra” que resonó en España durante la invasión de Irak.
Un error con graves consecuencias
El ataque a Irán ha sido calificado por el gobierno español como un grave error, advirtiendo a sus aliados sobre las posibles consecuencias. Se argumenta que esta acción no logrará derrocar al régimen de los ayatolás ni mejorará la situación de los disidentes iraníes. Por el contrario, podría desencadenar un conflicto regional incontrolable, con efectos devastadores para la región, Europa y el resto del mundo.
Las consecuencias podrían incluir el corte del suministro de hidrocarburos, el aumento de la inflación, el daño a la industria y la agricultura, el incremento del terrorismo y un flujo masivo de refugiados.
Apoyo internacional y críticas internas
La posición del gobierno español ha encontrado eco en Europa y en otros lugares del mundo, convirtiendo a Pedro Sánchez en una referencia para partidos progresistas y ciudadanos que buscan una alternativa a las políticas de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Sin embargo, dentro de España, esta postura ha generado una fuerte reacción por parte de la oposición y sus medios afines.
Críticas constructivas vs. críticas destructivas
Si bien las críticas al gobierno son necesarias para el buen funcionamiento de la democracia, en momentos de crisis internacional, intentar minar la posición del gobierno con críticas públicas que se hacen eco de las de una potencia extranjera se considera mezquino y perjudicial para la nación.
Se argumenta que el gobierno debe someter las decisiones importantes de política exterior al Congreso y consultar a la oposición, buscando un apoyo sólido y respetado. Sin embargo, esto solo es posible si la oposición es leal y no busca únicamente el desgaste político del gobierno.
La defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional
Se considera absurdo contraponer el respeto a los derechos humanos, vulnerados sistemáticamente por el régimen iraní, con el respeto a la legalidad internacional, ya que ambos aspectos son igualmente importantes. El gobierno español condena la represión de los ayatolás, pero no cree que la operación militar tenga como objetivo restaurar los derechos humanos en Irán.
El gobierno español no tiene la obligación de ser solidario con acciones unilaterales de Estados Unidos e Israel que no cuentan con el respaldo de la OTAN o la UE. Se considera que España no debe someterse a los deseos de Trump, especialmente cuando este amenaza e insulta al país.
El papel de las bases españolas
Las obligaciones bilaterales de España con Estados Unidos en el ámbito militar se limitan al convenio sobre cooperación para la defensa, que permite el uso de las bases españolas de Rota y Morón para la defensa mutua o en el marco de los planes de contingencia de la OTAN. Para otras operaciones, se requiere una autorización expresa del gobierno español, que no se ha concedido para el ataque a Irán.
España puede prohibir el uso de las bases para el ataque y denegar el apoyo logístico, pero no puede impedir que los aviones o barcos estadounidenses operen desde otras bases.
La fragata en Chipre: ¿una necesidad o una compensación?
El envío de una fragata española a Chipre, encuadrada en el grupo de combate francés del portaaviones Charles de Gaulle, no implica participar en la guerra contra Irán. Su misión es defensiva: proteger a un país miembro de la UE si recibe un ataque aéreo. Se considera discutible la necesidad de este despliegue, ya que Chipre no enfrenta una amenaza real.
Se sugiere que el gobierno busca compensar su postura contra la guerra con una muestra de solidaridad europea, reafirmando que España está disponible para defender a sus aliados o socios europeos.
Un momento para la unión y la conciencia
Se argumenta que las críticas al gobierno no buscan mejorar la acción exterior de España, sino obtener rédito político. Sin embargo, el momento actual trasciende las pequeñas batallas políticas internas, ya que se está asistiendo a un desmoronamiento del orden internacional y de los principios que han regido a las democracias liberales en los últimos 80 años.
Es necesario detener esta deriva perversa que lleva a un mundo distópico, insolidario y agresivo. Se reclama una falsa libertad que consiste en que el pez grande se come al chico, y se aboga por levantar una muralla contra la injusticia, la explotación y la guerra.












