
Adolescentes alaveses y la pornografía online: un acceso cada vez más temprano y casual
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Un reciente estudio de la Universidad del País Vasco (EHU) revela una realidad preocupante: el 44% de los adolescentes de Álava acceden habitualmente a pornografía en línea. Lo más alarmante es la temprana edad de este primer contacto, que se sitúa en torno a los 12 años, aunque se han registrado casos incluso desde los 6 años.
El acceso incidental y los riesgos digitales
El estudio destaca que, en la mayoría de los casos, los menores no buscan activamente estos contenidos, sino que los encuentran de manera incidental a través de algoritmos. Esta exposición involuntaria, combinada con la normalización de la violencia sexual, genera gran preocupación entre familias y educadores.
Julen Linazasoro, experto en educación digital, afirma que los datos del estudio no son sorprendentes y lamenta que las advertencias de los expertos no estén calando en los hogares. Según Linazasoro, el principal obstáculo es la falsa sensación de seguridad que tienen muchos padres, quienes creen que sus hijos no están en riesgo.
Herramientas de control parental insuficientes
Una de las conclusiones más llamativas del informe es que el 65% de los menores tuvo un acceso casual e incidental al porno, sin buscarlo activamente.
Linazasoro señala que las herramientas de control parental son insuficientes para evitar esta exposición, ya que el contenido se mueve sin control a través de grupos de WhatsApp e incluso de formas más sutiles, como gifts y stickers.
Detrás de esta exposición masiva, no solo hay algoritmos, sino también potentes intereses comerciales. Linazasoro menciona plataformas como OnlyFans, que incentivan la creación y el consumo de pornografía entre jóvenes. Además, los creadores de contenido para adultos se promocionan en redes sociales como Instagram, YouTube, Facebook y TikTok, lo que facilita el acceso de los menores a contenido explícito.
Consecuencias en el comportamiento y la percepción de las relaciones
Este entorno digital hipersesexualizado tiene consecuencias directas en el comportamiento de los jóvenes, reflejándose en un mayor nivel de actitudes sexistas y una normalización de la violencia. La exposición constante a la pornografía puede llevar a la adquisición de actitudes que, en un principio, no se considerarían, pero que terminan siendo percibidas como normales.
El informe también revela una brecha de género preocupante: aunque la mayoría de los consumidores son chicos, las chicas sufren una mayor victimización sexual online.
Linazasoro explica que quienes consumen este contenido se sienten con el derecho de exigir ciertos comportamientos, que en realidad son ataques sexuales. Lo más grave es que, en un contexto de normalización, muchas veces ni siquiera se identifican estos ataques como tales.
Esta situación moldea la percepción de las relaciones y el consentimiento, llegando al punto de no identificar una agresión sexual como tal, asumiendo que el sexo debe ser “muy violento”, como el que se ve en pantalla.
Educación afectivo-sexual como solución
La solución, según el experto, es doble: limitar el acceso y, sobre todo, ofrecer una educación afectivo-sexual integral. Es fundamental que las familias hablen de sexo y de pornografía con los menores, independientemente de si creen que sus hijos están expuestos o no a estos contenidos.












