
La odisea de Sodaba: De huir de Afganistán a reconstruir su vida en Zaragoza
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Sodaba se despidió de su madre y hermanos en Afganistán sin saber cuándo los volvería a ver. Tras la toma de Kabul por los talibanes en 2021, ella y su familia tomaron la difícil decisión de abandonar su hogar en busca de un futuro con libertad y derechos.
La situación en Afganistán, tras la retirada de las tropas estadounidenses y aliadas, representó un duro revés para los derechos de las mujeres. El régimen talibán impuso restricciones severas, limitando su acceso a la educación, el trabajo y la libre circulación.
“Dejamos toda nuestra vida atrás en ocho horas”, recuerda Sodaba desde Zaragoza, la ciudad que la acogió hace cinco años junto a su esposo y sus dos hijos.
Su esposo, empleado de la embajada española en Afganistán durante 16 años, se encontraba en una situación de riesgo tras el cambio de régimen. “Buscaban a las personas que habían trabajado con otros países”, explica Sodaba, temiendo por su vida.
La familia intentó salir del país a través del aeropuerto, pero el acceso estaba controlado por los talibanes. Después de varios intentos fallidos, encontraron una vía alternativa para escapar, dejando atrás su hogar, su trabajo y a gran parte de su familia.
Una vida truncada por el conflicto
Antes de la llegada de los talibanes, Sodaba disfrutaba de una vida estable como profesora de inglés. Su esposo tenía un buen empleo y sus hijos llevaban una vida normal. “Vivíamos muy bien, éramos felices”, resume.
El cambio político transformó su realidad. “Es un horror. Ahora las mujeres en Afganistán no tienen derecho a nada”, denuncia Sodaba, resaltando las restricciones impuestas a la educación, el trabajo y la libertad de movimiento.
La llegada a España estuvo marcada por la incertidumbre y las dificultades para adaptarse a un nuevo idioma y cultura. Sin embargo, encontraron apoyo en organizaciones como Accem, que les brindaron asistencia para iniciar su proceso de adaptación.
“El primer día me miraban a los ojos y me preguntaban cómo estábamos, si estábamos bien”, recuerda emocionada, agradeciendo el apoyo recibido.
El refugio como esperanza
Con el tiempo, Sodaba obtuvo el estatuto de refugiada en España, una figura de protección internacional que le otorga permiso de residencia y trabajo, así como acceso a servicios básicos como la sanidad y la educación.
Según Celestino Sánchez Oro, abogado de Accem en Zaragoza, la concesión del estatuto de refugiado se basó tanto en el contexto político de Afganistán como en la relación laboral del esposo de Sodaba con las autoridades españolas.
Reconstruyendo una vida en Zaragoza
La adaptación no fue fácil. Aprender el idioma fue uno de los mayores retos para la familia, especialmente para los niños. Sin embargo, con el tiempo, la situación mejoró.
Actualmente, Sodaba trabaja en un restaurante, aunque no pudo continuar con su profesión de profesora debido a la falta de documentación académica. Uno de los momentos más felices desde su llegada a España fue la reagrupación familiar, que permitió que su madre, hermana y hermano se unieran a ella en Zaragoza.
Un llamado a no olvidar a las mujeres afganas
Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Sodaba piensa en las mujeres que siguen viviendo en Afganistán. “Cuando escucho hablar del Día de la Mujer me acuerdo de todas ellas”, afirma, resaltando las diferencias entre la situación de las mujeres en Europa y la falta de derechos en su país de origen.
Sodaba espera que algún día la situación en Afganistán cambie y que las mujeres puedan recuperar sus derechos. “Estoy segura de que en Afganistán van a seguir luchando para no ser olvidadas ni escondidas”, concluye.












