
VIRGINIA COWLES: LA MIRADA GLAMUROSA Y COMPASIVA DE UNA PERIODISTA ESTADOUNIDENSE EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La periodista estadounidense Virginia Cowles, trabajando para la prensa de Hearst, llegó a Madrid en marzo de 1937, poco después del estallido de la Guerra Civil Española. Con 27 años, se unió a la población que resistía el asedio de las tropas del general Franco. Se hospedó en el Hotel Florida, centro neurálgico de corresponsales extranjeros, donde compartió experiencias con figuras como Ernest Hemingway, Martha Gellhorn y John Dos Passos.
España representó para Cowles una oportunidad de escapar de una vida superficial. Aunque simpatizaba con la República, cubrió el conflicto desde ambos bandos, buscando contrastar las versiones.
CRÓNICA DESDE EL FRENTE: LA BATALLA DE SANTANDER
Después de presenciar el terror cotidiano en Madrid, Cowles viajó a la zona controlada por los nacionales y, en agosto de 1937, cubrió la batalla de Santander junto a las tropas franquistas.
Su crónica de la entrada en la ciudad se distingue por un tono respetuoso y compasivo hacia los milicianos derrotados, quienes abarrotaban las calles, presos de la incertidumbre.
“A unas veinte millas de Santander, alcanzamos a unos cuantos centenares de prisioneros republicanos… Parecían muertos de hambre, muchos de ellos tienen los brazos o las piernas envueltas en sucios vendajes.”
Cowles describió la distribución de comida por parte de los fascistas como un contraste con el entusiasmo y odio antifascista que había visto antes. También relató el desfile militar italiano en Santander:
“Aunque llevaba celebrándose tres horas, ya había concluido en buena medida, pero todavía había tanques, camiones y vehículos blindados que atronaban por las plazas. La asombrada población llenaba las calles, miraba con la boca abierta…”
La periodista describió Santander como un lugar devastado, con calles convertidas en vertederos y una población hambrienta. La entrada del ejército conquistador, adornado con flores, sonaba “casi siniestra”.
Cowles observó contrastes en cada esquina: simpatizantes nacionales celebrando, ondeando banderas monárquicas, mientras que los refugiados, sentados entre la basura, miraban la celebración con lágrimas en los ojos. En los mercados vacíos y hoteles desiertos, la mirada hostil de los vendedores y camareras era palpable. Largas colas de mujeres y niños esperaban noticias de los prisioneros.
“Supongo que había centenares de personas que lo único que querían era que las dejaran en paz, que habían cambiado de fidelidad de la noche a la mañana, a favor de quien tuviera el poder.”
Cowles relata anécdotas de personas que, discretamente, expresaban su verdadera opinión, como un empleado de una gasolinera que casi saluda con el puño cerrado antes de corregirse.
“LOOKING FOR TROUBLE” (1937-1941): UN TESTIMONIO CLAVE
Pocos días después de la caída de Santander, un alto mando nacional confesó a Cowles la autoría del bombardeo de Guernica, reconociendo el ataque y justificándolo sin rodeos. Esta fue la primera admisión pública por parte del bando franquista y generó gran impacto.
El libro de Cowles, “Looking for Trouble”, se ha convertido en una fuente directa fundamental para la reconstrucción de la vida cotidiana en ambos bandos durante la Guerra Civil Española.
Virginia Cowles falleció en 1983 en un accidente de tráfico en Francia, regresando de unas vacaciones en España, el país que la vio nacer como corresponsal de guerra.












