
RESCATAN A 'PRINCESA', LA GATA DEL RETIRO, TRAS INTENTO DE ADOPCIÓN
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La historia de ‘Princesa’, una gata de 19 años que vive en el Parque del Retiro, ha generado un debate sobre la adopción de gatos comunitarios y el vínculo entre humanos y animales.
La rutina de Princesa incluye su banco favorito en el parque, saludar a los paseantes y esperar la visita vespertina del voluntario que la alimenta. Su ausencia repentina generó alarma entre quienes la conocen. Una pareja británica, tras visitarla durante varios días, decidió llevársela en un transportín.
Final feliz: Gracias a su microchip, se identificó que Princesa pertenece a una colonia gestionada por la Asociación Amigos de los Gatos del Retiro (AGAR). Fue localizada en una clínica veterinaria antes de salir de Madrid y regresó a su territorio, donde recuperó la calma.
¿Qué dice la ley sobre los gatos comunitarios?
El incidente ha puesto de relieve la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que reconoce la figura del gato comunitario, vinculado a su territorio y gestionado mediante el método CER (captura, esterilización y retorno). La ley prohíbe su retirada del entorno, salvo en casos excepcionales y dentro de la gestión oficial de colonias.
En Madrid, la gestión depende del Ayuntamiento a través de Madrid Salud, que coordina el censo y acredita a las asociaciones colaboradoras. Princesa, como otros gatos comunitarios, lleva un corte en la punta de la oreja, señal internacional de esterilización.
Territorio, estrés y bienestar animal
Estudios sobre comportamiento felino indican que los gatos desarrollan fuertes vínculos territoriales y que los cambios bruscos de entorno pueden causar estrés, pérdida de apetito y conductas repetitivas. La estabilidad ambiental es clave para el bienestar de los gatos adultos.
La World Organisation for Animal Health (WOAH) apoya los programas de control y retorno como estrategia eficaz y respetuosa con el bienestar animal frente a la retirada indiscriminada.
En anteriores intentos de adopción, Princesa mostró signos de ansiedad: no comía, no usaba el arenero y trataba de escapar, lo que se conoce como “estrés por reubicación”, especialmente en animales mayores.
Colonias felinas y vínculo humano-animal
El Parque del Retiro albergaba más de 400 gatos hace dos décadas; hoy rondan los 270, la mayoría de edad avanzada. El control mediante esterilización ha reducido la población y mejorado su esperanza de vida.
Estudios sobre la relación humano-animal señalan que las colonias felinas gestionadas pueden influir en la percepción social de los gatos comunitarios y en la implicación de los vecinos. Estos proyectos suelen involucrar a voluntarios, organizaciones y autoridades locales, favoreciendo la cooperación comunitaria.
En el caso de Princesa, el afecto de los visitantes fue lo que provocó su retirada. Alimentar o apropiarse de un gato comunitario puede perjudicar su salud y alterar el equilibrio del grupo.
Al regresar al Retiro, Princesa saludó a otro miembro de su colonia y se tumbó al sol. Una escena que resume el sentido de la normativa: proteger sin poseer. No todos los gatos quieren vivir entre cuatro paredes; algunos, como Princesa, ya tienen casa al aire libre.













