
TRIUNFO DE GINÉS MARÍN Y AARÓN PALACIO EN LA FERIA DE LA MAGDALENA
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Ginés Marín y Aarón Palacio se alzaron como los triunfadores de la Feria de la Magdalena en Castellón, cortando las primeras orejas del ciclo. La tarde tuvo un marcado acento torero gracias a la actuación del extremeño Ginés Marín, quien aprovechó al máximo la oportunidad que le brindaba esta plaza, tras quedar excluido de carteles en Valencia, Sevilla y Madrid.
Por su parte, Aarón Palacio destacó por su actitud y entrega, lidiando con dos aparatosas volteretas y obteniendo el reconocimiento del público por su valentía. La corrida de La Quinta resultó desigual, mostrando una falta de entrega y casta por parte de los toros.
Ginés Marín: Temple y Torería
El primer toro de la tarde, “Tomillero”, fue recibido con tibios aplausos. Desde el inicio mostró nobleza en sus embestidas.
Ginés Marín ejecutó una media verónica por la izquierda de gran temple y profundidad. Tras el primer puyazo, el quite por tafalleras fue ganando intensidad hasta rematar con una tijerilla.
La paciencia de Ginés Marín y el recuerdo de aquella media verónica por la izquierda le permitieron dar continuidad a la faena, construyendo una labor medida y torera, aunque con la sensación de que el toro de La Quinta guardaba más de lo que entregaba.
En la segunda mitad del festejo, el cuarto toro, de pelaje cárdeno claro, ofreció badana, morrillo y hondura. Esto permitió a Ginés Marín plantear una faena diferente, ofreciendo distancia en dos buenas series iniciales, una por cada mano.
Ginés Marín exprimió al toro en redondo, con profundidad. Al natural, a cámara lenta, manejando los vuelos con verticalidad.
Ginés Marín realizó la faena con la montera calada, llevando hasta el final los muletazos con muñeca y cintura, y aguantando embestidas a ralentí con plena confianza en los vuelos de su muleta. Al toro de La Quinta le faltó fondo al final. Los doblones rodilla en tierra de Marín fueron torerísimos. Dejó una gran estocada tras un pinchazo y paseó una oreja.
Aarón Palacio: Actitud y Coraje
“Chaparrito”, el segundo toro de la tarde, era bajo, terciado y ofensivo.
El público aún no se había conectado tras el primer toro. Aarón Palacio, convencido, le ganó la acción y remató con una media verónica de frente y pies juntos.
El toro embestía con el freno de mano echado y no mostró nuevos trancos hasta encontrar el capote de Juan Sierra en la brega de banderillas. Manuel Rodríguez se desmonteró tras clavar dos pares dejando galopar al toro. Sin embargo, fue un espejismo, ya que el toro de La Quinta resultó desigual y fue a menos.
Aarón Palacio no tuvo opción de sostener y dar continuidad a la faena por ninguna de las dos manos.
El inicio en redondo fue bueno, pero “Chaparrito” se fue apagando, sin entregarse, y terminó echándose a los lomos a Aarón Palacio sin mayores consecuencias.
Aarón Palacio también vio cómo aumentaba la tablilla con el segundo de su lote. Un toro alto y con caja, pero sin musculatura, con cuello y cara de toro de Santacoloma. El toro sacó teclas, sin acabar de soltarse en los muletazos y embistiendo sin dejar de andar, cada vez con menor entrega. Cada muletazo, cada serie que se le robó tuvo mérito.
Temple y pies de plomo ante el peligro sordo que avanzaba según transcurría la faena y el de La Quinta sacaba sentido. Hasta que llegó una voltereta en la que Palacio se libró y le dejó media nalga al descubierto. No dejó que se le anduviese por la cara.
Palacio, con coraje, lo obligó en el cierre y agarró una estocada tendida. Meritoria oreja para el torero frente al ejemplar más enrazado y complicado de la tarde.
Sin brillo en el resto del cartel
El tercer toro, “Farolillo”, era largo y suelto de carnes.
Mejor son, fijeza y expresión, pero blandeaba. Javier Zulueta no encontró rumbo ni emoción en su faena. Acumuló naturales con corrección, pero estuvo mal con la espada, con dos pinchazos y una estocada baja.
El sexto toro confirmó que el lote de Zulueta fue el más parejo y terciado de una corrida muy desigual de La Quinta. Zulueta no encontró solución ni brillo y quedó en evidencia con el mal uso de la espada.













