¿Qué hacer tras el “No a la guerra”?

¿Qué hacer tras el "No a la guerra"?
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

¿Qué hacer tras el "No a la guerra"?

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Durante la primera república francesa, tras la revolución, se popularizó la consigna «guerra a los castillos, paz a las chozas» como un llamamiento a acabar con los órdenes feudales e instaurar la soberanía popular. Hoy, más de 200 años después, parece que esa consigna se ha invertido.

Atrincherada en sus castillos, la ultraderecha internacional empuja al mundo a la catástrofe: un mundo en llamas donde se acumulan las guerras ilegales y la violencia indiscriminada, donde la acumulación obscena de riqueza por parte de una minoría coexiste con el negacionismo climático, las persecuciones racistas y las crisis económicas que se agravan.

Después de Gaza, pretender que cualquier guerra emprendida por Estados Unidos e Israel tenga como propósito algo distinto al control de áreas estratégicas, recursos energéticos o la imposición de un orden geopolítico al servicio de las élites, es complicidad con la barbarie.

Voces como la de Francesca Albanese han pagado el precio por advertir que Gaza era el campo de pruebas de un orden internacional sin normas, donde impera la ley del más fuerte. Un mundo injusto e impune, hecho a imagen de la élite que lo gobierna.

La postura de España frente al conflicto

España ha elevado su voz para romper el manto de resignación y obediencia a este desastre, y millones de personas han reconocido esa llamada. España era una excepción a la ola reaccionaria que recorre el planeta, y hoy es vanguardia y referencia para millones de personas.

Ese orgullo se fundamenta en una larga tradición de lucha política y cultural de la sociedad española, desde las movilizaciones contra la guerra en Iraq hasta las ocupaciones universitarias por Palestina. Es esencial tener presente esta memoria popular contra la injusticia, este compromiso transversal con la democracia y las clases trabajadoras.

Los desafíos que se avecinan

Es evidente que los ataques del bloque belicista serán duros. España está señalada y amenazada por quienes incendian el mundo. En España, ciertos sectores culparán al Gobierno de las subidas de precios que genere la guerra, mientras que la ultraderecha denunciará una “invasión” cuando lleguen los refugiados.

Frente a estas presiones, se necesita fuerza social y política para mantener el rumbo y convocar una alternativa creíble al mundo en llamas que proponen los falsos patriotas de la ultraderecha.

Es imperativo decir no a la guerra, no al capitalismo fósil que destruye el planeta, no a un modelo económico desigual. Estas metas solo pueden lograrse redoblando la ambición del Gobierno para dar seguridad a las clases trabajadoras frente al temor que trae la ultraderecha.

Medidas concretas para el futuro

En las próximas semanas se demandará intervenir para proteger a las familias y las clases trabajadoras frente a las consecuencias económicas de la guerra, garantizando que la cesta de la compra, los suministros y la energía no se conviertan en un foco de especulación.

También se debe doblegar las resistencias para intervenir el mercado de la vivienda y garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible, empezando por la prórroga inmediata de los contratos de alquiler vigentes. Es crucial aplicar la misma ambición que España ha mostrado al mundo a la agenda democrática y social que reclama su base social, marcando un camino decidido para defender la democracia y construir una verdadera paz.