Los antiguos monopolios españoles abandonan Latinoamérica: ¿El fin de una era?

Los antiguos monopolios españoles abandonan Latinoamérica: ¿El fin de una era?
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Los antiguos monopolios españoles abandonan Latinoamérica: ¿El fin de una era?

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A finales del siglo pasado, un grupo de empresas españolas, liderado por los grandes monopolios estatales, inició una expansión coordinada en Latinoamérica. Aprovechando su propia privatización, adquirieron compañías similares al otro lado del Atlántico, también en proceso de desestatización. Este fenómeno fue denominado “la reconquista de América por la armada empresarial”. Sin embargo, treinta años después, aquella ola de adquisiciones se ha desvanecido casi por completo, con la excepción de Brasil.

El contexto de la expansión: Los años 90

La expansión se produjo en los años 90, cuando España, recién incorporada a la Unión Europea (1986), se proyectaba al mundo como una nación moderna y orgullosa. El país se preparaba para unirse al euro (1999), lo que exigía disciplina en indicadores clave como inflación, déficit público, deuda pública y tipos de cambio e interés. El gobierno liberal de José María Aznar (1996-2004) culminó un proceso de privatizaciones iniciado por el gobierno socialista de Felipe González (1982-1996).

A través de ofertas públicas de venta (OPV) de acciones de empresas públicas, el Estado vendió paquetes accionarios para reducir la deuda pública y cumplir con los requisitos para ingresar a la Eurozona. Así, Telefónica (1995-1999), Repsol (1989-1997), Endesa (1988-1998), Enagás (1997), Red Eléctrica (1999), Iberia (1999-2001) y Argentaria (1993-1998) pasaron a manos privadas. El Estado mantuvo participaciones minoritarias en Enagás (5%), Redeia (20%) e Iberia (2,5% de IAG) y recientemente ha recuperado una participación en Telefónica (10%).

Estas empresas lideraron una ola inversora, seguida por compañías energéticas privadas como Iberdrola, Unión Fenosa o Gas Natural, y por los grandes bancos Santander y BBV.

La retirada de Telefónica: Un punto de inflexión

La rápida retirada de Telefónica ha generado sorpresa. En menos de un año, la empresa ha vendido sus negocios en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia y Chile, tras retirarse de Centroamérica (El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Panamá y Nicaragua) entre 2019 y 2021. Se espera que este año continúe con la venta de sus operaciones en México y Venezuela. Brasil se mantiene como un mercado estratégico.

El regreso de las empresas españolas responde a diversas razones, desde la renacionalización hasta las pérdidas continuadas, pasando por cambios estratégicos con la llegada de nuevos accionistas o la necesidad de obtener liquidez para invertir en otros mercados.

Casos específicos: Repsol, Red Eléctrica y Endesa

Repsol se vio obligada a revender a Argentina la petrolera pública Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 2012, tras la renacionalización ordenada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Red Eléctrica Española también sufrió una expropiación en 2012, cuando el gobierno de Evo Morales expropió la compañía Transportadora de Electricidad SA.

En 2013, Repsol vendió sus activos de gas natural licuado en Perú y Trinidad y Tobago a Shell, y posteriormente se deshizo de sus negocios en Ecuador. Estos recursos se utilizaron para adquirir la petrolera canadiense Talisman. Repsol aún mantiene intereses en Brasil y Venezuela.

Endesa, que fue la Empresa Nacional de Electricidad SA, acabó en manos de la empresa pública italiana Enel en 2009. Cinco años después, Enel transfirió las filiales de Endesa en Latinoamérica a la empresa matriz, para luego vender los activos en Argentina y Perú, y permanecer en Brasil, Chile y Colombia, pero ya sin lazos con España.

Enagás también ha reducido su presencia en América. En 2022 vendió su participación en la chilena GNL Quintero, y dos años después se deshizo de las participaciones en la mexicana Compresión de Soto La Marina y la estadounidense Talgrass Energy. Actualmente, mantiene un litigio en Perú por la cancelación unilateral del Gasoducto Sur Peruano.

Estos recursos se destinan a financiar las inversiones del plan estratégico de la empresa (2025-2030), que incluye una inversión de más de 4.000 millones de euros, de los cuales 3.125 millones se destinarán a infraestructura de hidrógeno verde.

Excepciones: Banca y Brasil

Estos movimientos de los antiguos monopolios públicos han coincidido con la salida de empresas privadas como Iberdrola, Naturgy o Acciona. Sin embargo, hay dos excepciones: los grandes bancos, Santander y BBVA, que siguen muy presentes en la región, y la apuesta brasileña, ligada al tamaño del país y su economía.

Brasil, con 214 millones de habitantes y un PIB de 2,1 billones de euros, representa un mercado de gran envergadura, comparable a la suma de México y Colombia.

Implicaciones geopolíticas

La fuerte presencia de empresas españolas en la región sirvió para ejercer el *soft power* del dinero, complementando la diplomacia formal. La retirada de Telefónica y el resto de los antiguos monopolios podría debilitar la influencia de España en Latinoamérica.