LA BIBLIOTECA PROHIBIDA DE BARCARROTA: UN HIDALGO PORTUGUÉS Y SUS SECRETOS DEL SIGLO XVI

LA BIBLIOTECA PROHIBIDA DE BARCARROTA: UN HIDALGO PORTUGUÉS Y SUS SECRETOS DEL SIGLO XVI
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

LA BIBLIOTECA PROHIBIDA DE BARCARROTA: UN HIDALGO PORTUGUÉS Y SUS SECRETOS DEL SIGLO XVI

Foto: Biblioteca de Extremadura – Todos los derechos reservados

En el verano de 1992, durante la reforma de una antigua vivienda en Barcarrota (Badajoz), un albañil descubrió un singular tesoro oculto en el desván: una colección de libros del siglo XVI. El hallazgo, producido al golpear un tabique, reveló diez volúmenes cuidadosamente escondidos, incluyendo una edición de 1554 del Lazarillo de Tormes, tratados de quiromancia, un manual de exorcismos, una obra erótica homosexual y un manuscrito enrollado.

Una biblioteca heterodoxa

Los libros, escritos en diversas lenguas, fueron ocultados por su contenido potencialmente peligroso para la Inquisición o incluso para vecinos indiscretos, según explica el investigador Pedro Martín Baños. La clave para identificar al responsable de esta biblioteca heterodoxa se encontró en un amuleto de papel circular dedicado a «Fernão Brandão, portugués de Évora, señor de São Manços, cumbre de los ingenios».

Este amuleto, con textos mágicos y la promesa «Perchè io sempre me ricorderó di te» escrita en Roma en 1551, sugiere un vínculo personal e íntimo con Brandão. La búsqueda de información sobre este hidalgo en archivos portugueses reveló denuncias ante el Tribunal de la Inquisición de Évora entre 1547 y 1549, acusándolo de impiedad, blasfemia, prácticas de hechicería y sodomía.

Acusaciones y exilio

Entre las acusaciones contra Brandão, destaca la posesión de «un libro de sodomía» disfrazado como libro religioso, donde se representaban actos homosexuales.

Martín Baños sospecha que este libro podría ser ‘La Cazalla’ de Antonio Vignali, una obra abiertamente homosexual que circulaba clandestinamente en Europa y que también se encontraba entre los libros ocultos de Barcarrota.

El viaje a Italia y el regreso a España

El análisis de los libros reveló una anotación en una edición veneciana de la ‘Opera chiamata confusiones della setta machometana’ de Juan Andrés, que parece registrar el regreso de Brandão de un viaje a Italia: «El 29 de julio salí de Génova. El 7 de agosto, a media noche, (llegué) a Barcelona. 1552».

Ante la creciente persecución de homosexuales en Lisboa a partir de 1547, Brandão habría viajado a Roma para buscar la absolución de la Penitenciaría Apostólica. Sin embargo, al ver que otros no se libraban de la cárcel a pesar de ello, optó por establecerse en España, cerca de la frontera portuguesa, a la espera de tiempos mejores.

El índice de libros prohibidos y la decisión de ocultar

La publicación en 1559 del ‘Índice de libros prohibidos’ del inquisidor Fernando de Valdés, que incluía al menos cuatro de los títulos emparedados, como el Lazarillo de Tormes, intensificó el temor de Brandão.

Ante el riesgo de una denuncia que conectara a las inquisiciones española y portuguesa, decidió expurgar su biblioteca y esconder los libros más comprometidos.

Martín Baños argumenta que Brandão no quemó los libros, como hicieron otros, sino que los escondió con la esperanza de recuperarlos en el futuro. Su investigación, plasmada en el libro ‘La Biblioteca oculta de Barcarrota y el hidalgo portugués Fernão Brandão’, refuta la hipótesis de Fernando Serrano Mangas sobre Francisco de Peñaranda y defiende que todos los indicios apuntan a Brandão como el propietario de la biblioteca prohibida.

Un destino incierto

Aunque algunos genealogistas afirman que Brandão fue perdonado por el rey Sebastián gracias a un sobrino, Martín Baños no ha encontrado pruebas de este perdón en los archivos. Se desconoce si Brandão regresó a Portugal. El investigador concluye que Brandão tuvo la mala suerte de vivir una vida equívoca en el peor momento y en las peores circunstancias, tanto en Portugal como en España.