
El régimen entrega al hijo de Jamenei el cargo más alto en un país que se tambalea por la embestida estadounidense-israelí y que está casi en guerra con sus vecinos del Golfo
Quién es Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo de Irán
La elección de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo iraní, sucesor de su padre asesinado, representa un triunfo simbólico y real para la continuidad conservadora en un momento en que el régimen se enfrenta a un desafío sin precedentes.
También plantea interrogantes sobre cómo el principio hereditario se ajusta a una ideología revolucionaria formada en 1979 que nunca contempló que el cargo de líder supremo se transmitiera de padres a hijos.
Jamenei era el candidato del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y, pocas horas después de su nombramiento oficial, se difundieron imágenes antiguas en las que aparecía con 17 años en el frente de la guerra contra Irak.
El resultado es otra derrota más para los reformistas, que habían argumentado que las condiciones de guerra exigían que se aplazara la decisión, al menos hasta que se celebrara una reunión presencial completa de la Asamblea de Expertos, el órgano clerical de 88 miembros elegido para elegir al nuevo líder supremo.
Hassan Rouhani, un expresidente reformista, había cuestionado si una elección por parte de la asamblea era una distracción en un momento en el que era esencial mantener la unidad nacional. Afirmó que cualquier anuncio “debería realizarse en un momento adecuado que no perjudicara la atención pública sobre la defensa sagrada”.
Sin embargo, los partidarios de Jamenei argumentaron que la asamblea no tiene por qué reunirse en persona para votar, dada la amenaza que supone una reunión de este tipo. En su lugar, la secretaría podría simplemente declarar que se ha alcanzado un consenso.
“El nombre de Jamenei continuará”, afirmó Hosseinali Eshkevari, miembro del consejo encargado de elegir al nuevo líder, poco antes de que se anunciara oficialmente el resultado.
Es probable que Mojtaba Jamenei sea rechazado por Donald Trump, quien lo calificó de “inaceptable”. El presidente estadounidense había insistido en desempeñar un papel decisivo en la elección, mientras que Israel había amenazado con matar al próximo líder supremo y a quienes lo eligieran.
Recibimiento interno
Hay fuerzas en Irán que creen que entregar el poder en tiempos de guerra a un relativamente novato será perjudicial.
Creían que los esfuerzos de defensa debían dejarse en manos de las fuerzas armadas y de Ali Larijani, el experimentado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Jamenei, que fue jefe de gabinete adjunto de su padre asesinado, conocía bien el funcionamiento interno de la oficina del líder supremo y se le presenta como una versión rejuvenecida de él.
Irán estaba siendo gobernado por un consejo de liderazgo tripartito temporal que incluía al presidente, Masoud Pezeshkian. El sábado, Pezeshkian hizo un intento fallido de restablecer las relaciones con los Estados del Golfo, pidiéndoles disculpas por los ataques de Irán a su territorio.
Anunció que se había decidido que los ataques terminarían si los Estados del Golfo no permitían que se lanzaran ataques contra Irán desde sus países.
Los comentarios de Pezeshkian se produjeron tras la mediación de Rusia, y se esperaba una respuesta positiva por parte de al menos dos Estados del Golfo. Sin embargo, la inmediata oposición interna a su postura y los continuos ataques a los Estados del Golfo impidieron que eso sucediera. Trump también recurrió a Truth Social para calificar la medida de Pezeshkian como una rendición humillante, un tono triunfalista que debilitó aún más a Pezeshkian.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, defendió la disculpa y señaló que, en la cultura iraní, pedir perdón es “una señal de dignidad y fortaleza”.
La declaración de Pezeshkian fue inmediatamente desautorizada por el Ejército iraní, que considera las bases estadounidenses en el Golfo como objetivos legítimos en lo que consideran una guerra existencial de autodefensa. Hasta ahora, 10. 000 edificios civiles han sufrido daños en Irán.
El Ejército también se molestó por la afirmación de Pezeshkian de que la Guardia Revolucionaria Islámica había disparado a discreción.
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El asesor senior del líder supremo de Irán, Ali Larijani.
Larijani aclaró la postura de Irán en una entrevista televisiva: “Se lo hemos dicho a nuestros vecinos y lo repetimos: si se proporciona una base a los estadounidenses desde su territorio para atacar Irán desde allí, es nuestro derecho indiscutible responder a esas bases. Lo hemos dicho claramente y no estamos mintiendo”.
También presionó a los Estados del Golfo para que consideraran el papel de las bases si creían que Israel era la principal fuente de inseguridad en la región y que Estados Unidos era el principal patrocinador de Israel. “No tiene sentido que un país declare su amistad con nosotros, pero al mismo tiempo su base esté en manos del enemigo para atacar Irán. Los países de la región deben impedir que Estados Unidos utilice su territorio contra Irán, o lo haremos nosotros”, dijo. “El prestigio de Estados Unidos en la región se ha visto mermado y estos países ahora comprenden que Estados Unidos ya no es capaz de garantizar su seguridad”.
Fuentes militares afirmaron que se ampliaría el alcance de los ataques contra los activos estadounidenses en el Golfo en respuesta al ataque de Estados Unidos contra las refinerías de petróleo y los depósitos de combustible iraníes. Irán respondió a la ofensiva reduciendo el consumo máximo diario de gasolina, pero afirmó que los suministros se mantenían estables. Las autoridades iraníes no negaron que estuvieran recibiendo ayuda en materia de inteligencia por parte de Rusia.
Los diplomáticos occidentales afirman que no han observado ninguna disminución en la capacidad de Irán para lanzar ataques con drones y misiles, y advierten de que la magnitud de los activos militares que se están desplegando en la región no sugiere que Estados Unidos tenga la intención de declarar unilateralmente la victoria de forma prematura.
Larijani se mostró confiado en su entrevista televisiva en cuanto a que la sociedad iraní no se está volviendo contra el Gobierno y afirmó que el plan de Trump de dividir el país en un mosaico étnico sería rechazado por los iraníes, incluidos los kurdos.
Se agota la paciencia al Golfo
A pesar de la creciente ira hacia Irán por dirigir gran parte de sus ataques contra los Estados del Golfo, la mayoría de esos Gobiernos aún no respaldan una contraofensiva contra Teherán que los situaría del lado de Estados Unidos e Israel.
Irán ha admitido que el 60% de sus misiles y drones se han dirigido a los Estados del Golfo, frente al 40% a Israel. Los ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Árabe se reunieron el domingo para discutir sus opciones, y un diplomático occidental afirma: “Se les está agotando la paciencia.
El atractivo de sus economías y su reputación de estabilidad se están viendo destruidos”.
El actual ataque contra Irán no es solo una aventura israelí en la que [Benjamin] Netanyahu ha logrado arrastrar a Estados Unidos, sino una maniobra estratégica planificada por Estados Unidos, en la que Washington ha utilizado a Israel como socio regional, en un paso importante hacia la transformación de Oriente Medio, incluido el mundo árabe, en una situación geopolítica regional que Israel está tratando de liderar
Omán ha estado diciendo a sus vecinos que la oferta de Irán sobre su programa nuclear era seria en las conversaciones que se vieron interrumpidas por el ataque estadounidense-israelí. Pero es probable que cualquier acuerdo tenga que ser mucho más amplio e incluir un consejo de cooperación entre Irán y el Golfo.
El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos calificó los ataques iraníes de brutales e injustificados y afirmó que más de 1.400 misiles balísticos y drones habían sido disparados contra sus infraestructuras.
“Estos ataques constituyen una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, una infracción de la soberanía y la integridad territorial de EAU, y una amenaza directa a su seguridad y estabilidad”.
Algunos diplomáticos árabes, a pesar de sus reservas sobre el papel de Irán en la región, consideran que el mayor riesgo es que Israel salga fortalecido de esta guerra.
“El actual ataque contra Irán no es solo una aventura israelí en la que [Benjamin] Netanyahu ha logrado arrastrar a Estados Unidos, sino una maniobra estratégica planificada por Estados Unidos, en la que Washington ha utilizado a Israel como socio regional, en un paso importante hacia la transformación de Oriente Medio, incluido el mundo árabe, en una situación geopolítica regional que Israel está tratando de liderar”, dice Amr Moussa, exsecretario general de la Liga Árabe.













