Un jubilado de 65 años revoluciona la universidad al estudiar Historia

Un jubilado de 65 años revoluciona la universidad al estudiar Historia
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Un jubilado de 65 años revoluciona la universidad al estudiar Historia

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Miguel Ángel Bravo, un hombre de 65 años, ha demostrado que nunca es tarde para perseguir tus sueños. Tras 40 años como comercial, este jubilado ha regresado a las aulas de la Universidad de Extremadura para estudiar Historia y Patrimonio, convirtiéndose en una inspiración para jóvenes y mayores.

De comercial a estudiante universitario

La historia de Miguel Ángel comenzó cuando, tras jubilarse, decidió que era el momento de dedicarse a su pasión: la historia. “A mí la historia siempre me ha gustado”, confiesa, destacando la importancia de conocer el pasado para entender el presente.

Para acceder a la carrera, Miguel Ángel tuvo que superar la prueba de acceso para mayores de 45 años de la UNED. Su primer día de clase lo recuerda con “un poco de miedo”, pero la experiencia ha sido sumamente positiva.

Una experiencia rejuvenecedora

La vuelta a las aulas ha tenido un efecto rejuvenecedor en Miguel Ángel.

“Me siento casi casi más joven desde que estoy en la universidad”, asegura. Se ha integrado perfectamente con sus compañeros, a pesar de la diferencia de edad, participando activamente en la vida universitaria.

Su rutina es la de cualquier estudiante dedicado: se levanta temprano, toma el autobús para llegar a clase y pasa tiempo en la biblioteca estudiando y preparando trabajos.

Éxito académico y viralidad en TikTok

El esfuerzo de Miguel Ángel ha dado sus frutos. En su primer cuatrimestre, aprobó las cinco asignaturas, obteniendo notables y sobresalientes. Su calma y serenidad a la hora de afrontar los exámenes son envidiables.

Su historia se ha viralizado gracias a la cuenta de TikTok ‘abuelito en clase’, gestionada por su hijo Alejandro, donde comparte su día a día en la universidad.

Su popularidad es tal que incluso otros estudiantes le perdonan sus pequeños errores en el campus.

Un ejemplo de superación y constancia

Alejandro Bravo, hijo de Miguel Ángel, se siente muy orgulloso de su padre. Para él, ver a su padre con 65 años dedicándose a sus estudios es una lección de constancia y superación.

Miguel Ángel reconoce que el apoyo de su hijo fue fundamental para tomar la decisión de volver a estudiar. La convivencia en el aula también ha generado momentos únicos, como debates con profesores sobre eventos históricos que él vivió en primera persona.

Mirando hacia el futuro

Lejos de pensar en el final, Miguel Ángel ya tiene planes para el futuro. Si termina la carrera de Historia con éxito, no descarta apuntarse a otra.

Su objetivo es claro: “disfrutar de la carrera, no penarme con ella”, demostrando que nunca es tarde para aprender y perseguir tus pasiones.