
Jaime Mayor Oreja denuncia una "crisis de la verdad" en la política española
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El exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, ha presentado su libro ‘Una verdad incómoda’, donde expone su visión sobre la situación política actual de España, marcada, según él, por una profunda “crisis de la verdad”.
El atentado del 11-M y sus consecuencias
Mayor Oreja sostiene que el atentado del 11 de marzo de 2004 no fue un simple acto de terrorismo islamista, sino una operación diseñada para cambiar el rumbo político del país. A partir de ese momento, señala, se inició una “tragedia interna” con la negociación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA, de la cual España aún no se ha recuperado.
ETA: presente y futuro
Contrario a la creencia general, el exministro niega que ETA sea cosa del pasado.
Afirma que la organización terrorista sigue presente y que formaciones como Bildu o Batasuna son, en realidad, “el único proyecto, que es ETA”. Según Mayor Oreja, la banda terrorista simplemente ha pactado un proceso y ha dejado de matar, pero su esencia permanece intacta.
Un “Frente Popular” en el Gobierno
Mayor Oreja describe el actual Gobierno como un “Frente Popular” liderado por ETA, Esquerra Republicana de Cataluña, Zapatero y Sánchez.
En este esquema, el PNV y Junts actuarían en la “periferia”, pero el “capitán general de la ruptura” seguiría siendo ETA. Este frente, advierte, se mantendrá en Cataluña, País Vasco y Navarra.
Imposibilidad de pacto con el PNV
Ante la posibilidad de un acuerdo entre el PP y el PNV, el exministro es tajante: es “imposible”.
Argumenta que el PNV negoció una tregua con la autodeterminación como contrapartida y no puede formar parte del Gobierno de España mientras siga en ese “Frente Popular”. En su lugar, aboga por una “mayoría natural” entre PP y Vox.
Crisis de fundamentos y necesidad de una dimensión espiritual
Mayor Oreja considera que la situación actual tiene su origen en una “crisis de fundamentos”, no solo política o social, sino de la verdad.
Lamenta la pérdida de referencias permanentes y la normalización de la ausencia de Dios en la vida pública. Para afrontar la falta de cohesión interna en España y Europa, destaca la necesidad de recuperar una “dimensión espiritual”.













