
El petróleo supera los 100 dólares: impacto en la economía y previsiones
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El aumento del precio del petróleo, superando los 100 dólares por barril, ha evocado recuerdos de la crisis energética de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania. El Brent, referencia en Europa, rompió la barrera psicológica, al igual que el crudo de Texas en Estados Unidos, alterando las previsiones económicas y anticipando un aumento de la inflación.
Aunque la tensión inicial en los mercados se redujo al cierre del lunes, el Brent se mantuvo cerca de los 100 dólares. Los expertos analizan los efectos potenciales de un petróleo disparado en la economía, considerando la duración incierta del conflicto actual.
Miguel Sebastián, exministro de Industria, señala que la barrera de los 100 dólares es psicológica, ya que no equivalen a la misma cantidad que hace cuatro años. Sin embargo, destaca que la duración del conflicto es crucial. Un conflicto breve tendría un impacto limitado, mientras que uno prolongado podría generar efectos significativos, incluso en la política monetaria.
Los efectos inmediatos se perciben en el aumento de los precios de la gasolina, el incremento del euríbor y la obsolescencia de las previsiones económicas. El Gobierno había previsto un precio de 68 dólares por barril de Brent para este año, y el FMI esperaba una caída del 8,5% en la cotización del crudo.
Ángel Talavera, director de Economía Europea de Oxford Economics, indica que el impacto económico surge del “ajuste de precio” en el mercado, independientemente del valor real. Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, coincide en que la importancia radica en el incremento respecto a la situación anterior.
No obstante, el cambio en las expectativas es significativo. Superar el umbral de los 100 dólares sugiere que la crisis tendrá consecuencias duraderas, afectando las expectativas económicas, similar a cómo la inflación descontrolada impacta en la percepción económica.
El Gobierno monitorea los precios sin anunciar medidas
La posible interrupción del Estrecho de Ormuz, que controla el 20% del tráfico energético mundial, junto con ataques a infraestructuras petroleras en Oriente Medio, podrían agravar la situación. Un estudio alemán estima que un cierre de dos semanas del estrecho provocaría aumentos del 25% en el petróleo y del 75% en el gas, con una recuperación del mercado en dos meses. Un escenario más complejo, con un cierre de medio año, podría duplicar el precio del crudo y aumentar el del gas en un 150%, tardando más de un año en volver a los niveles pre-conflicto.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconoció que los ciudadanos ya están sufriendo los primeros efectos de la guerra en Oriente Medio, con un aumento de 15 céntimos por litro en la gasolina y 28 céntimos en el gasóleo en una semana.
“Estamos vigilando el desarrollo de los precios. Llevamos pocos días de impacto en los mercados, pero vemos muchas fluctuaciones en un solo día. Vamos a tener paciencia, pero teniendo muy presente la traslación del efecto de los precios a los ciudadanos para entrar con medidas en el momento que sea preciso”, afirmó Cuerpo.
Margen fiscal limitado para medidas
El Gobierno considera la posibilidad de aprobar ayudas, aunque sin especificar cuáles. A pesar de que la deuda pública ha disminuido hasta el 100,8% del PIB, su nivel más bajo desde principios de 2020, las cuentas públicas no están completamente saneadas.
Sebastián reconoce que la situación macroeconómica es mejor que cuando estalló la guerra en Ucrania, pero advierte que el margen en términos de deuda y déficit públicos es limitado.
Talavera considera que las posibles medidas son solo un paliativo. Si bien España tiene una posición fiscal mejor que en 2022, la economía no ha cambiado radicalmente en cuatro años y es difícil evitar el impacto si el precio de la energía se dispara.
Calin Arcalean, profesor de Esade, coincide en que no hay grandes diferencias entre la situación actual y la de 2022, con una inflación cercana al objetivo, una deuda pública elevada, un crecimiento económico mediocre y debilidades estructurales preocupantes.
Talavera destaca que la economía depende cada vez menos del petróleo, siendo más eficiente y utilizando otras fuentes de energía. Sin embargo, esto no impide el aumento de los precios.













