
¿Aporta tanto que haya menos alumnos por clase?
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Hoy se aborda la cuestión recurrente sobre el efecto de reducir las ratios en el aula. Recientemente, un estudio de EsadeEcPol ha generado debate al analizar esta medida, argumentando algunos que se colabora en expandir una agenda neoliberal al difundir los resultados.
El estudio se centra en el efecto de reducir cinco estudiantes por aula en clases de entre 20 y 30 estudiantes, específicamente en alumnos de Primaria. Esta etapa, menos centrada en el rendimiento académico que la Secundaria, podría ser una limitación al analizar el cuadro completo.
Los resultados del estudio indican que la reducción de alumnos tiene pocos efectos académicos en el rendimiento de los estudiantes. Se argumenta que disminuir en cinco alumnos una clase no impacta significativamente en las disrupciones, y el profesorado tampoco modifica sustancialmente su práctica docente, ya que ya ofrece atención individualizada de manera habitual.
En el lado positivo, se observa una ligera mejora en el bienestar de los docentes y una disminución en la necesidad de clases particulares por parte de las familias.
Este estudio es relevante porque el Gobierno está considerando reducir las ratios que fueron aumentadas hace 14 años. Aunque algunas comunidades autónomas ya han tomado medidas al respecto, no se había implementado a nivel estatal. El anteproyecto de ley está en trámite, y el Gobierno ha informado a las comunidades autónomas, quienes han solicitado, sin éxito, que se posponga su aplicación.
La reducción de ratios es una medida popular entre profesorado y familias para mejorar la educación. Sin embargo, más allá de la intuición y las experiencias personales, no existe suficiente información científica sobre el tema. Esade busca aportar datos concretos y medibles a este debate.
Algunos argumentan que al estudio le falta contexto áulico. Una profesora señaló que se han analizado datos, pero no se ha observado directamente a los niños en el aula. Afirma que, en su experiencia, desdoblar grupos tiene un impacto positivo en el desarrollo de los alumnos.
Esta semana en educación:
- Un año esperando una FPU ya concedida: Jóvenes investigadores enfrentan demoras en la firma de sus contratos FPU, generando problemas y frustración.
- El Gobierno recupera el ‘erasmus nacional’: Se relanza el programa de movilidad estudiantil entre universidades españolas, con una dotación económica para los participantes.
- Ayuso cierra el frente con los rectores: El gobierno de la Comunidad de Madrid y los rectores de las universidades públicas alcanzan un acuerdo de financiación, aunque persisten críticas sobre la inversión real.
- El alcalde de Sevilla privatizará la limpieza de colegios: El ayuntamiento avanza con la privatización del servicio, generando conflicto con los sindicatos, quienes denuncian falta de diálogo.
Para subir nota:
- La ley es más exigente con la temperatura en las granjas que en las aulas: Se critica la falta de regulación y control de las temperaturas en los centros educativos, comparándola con la normativa para el bienestar animal.
- Los colegios privados y concertados aumentan sus ingresos: El sector experimenta un crecimiento económico, superando los 14.400 millones de euros en el curso 2024-25.
- Vía libre para la subida de sueldos a los docentes cántabros: Se vislumbra un acuerdo para aumentar los salarios de los profesores en Cantabria, tras un período de protestas y negociaciones.













