La chica más lista que conozco: Amor, filosofía y fragilidad en la universidad

La chica más lista que conozco: Amor, filosofía y fragilidad en la universidad
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La chica más lista que conozco: Amor, filosofía y fragilidad en la universidad

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Sara Barquinero explora la complejidad del amor en su novela “La chica más lista que conozco”, centrándose en Alicia, una estudiante de Filosofía que se traslada de Valladolid a la Complutense. La novela se debate entre una aproximación intelectual, marcada por citas de filósofos como Platón, Sartre y Lévinas, y una descripción realista de la vida universitaria actual.

Un choque entre lo ideal y lo mundano

Aunque la novela incorpora reflexiones sobre la condición humana y la aventura intelectual, estas no terminan de integrarse completamente en la trama. Parece que la búsqueda de autenticidad lleva a la autora a mostrar un mundo ideal interrumpido por las “menudencias” de la vida cotidiana.

El día a día universitario: Ligas, celos y luchas de poder

Estas “menudencias” se dividen principalmente en dos aspectos: las relaciones entre jóvenes, con sus ligues, celos y dinámicas de acercamiento y alejamiento, mediadas por redes sociales como Instagram y WhatsApp. Muchos estudiantes universitarios se identificarán con estas situaciones, que recuerdan a las historias del Kronen pero ambientadas en los bares de Malasaña o Moncloa.

El otro aspecto son las luchas internas en los departamentos universitarios, donde se reflejan las relaciones de poder entre profesores y becarios, catedráticas y doctorandos.

Barquinero critica este sistema corrupto de cooptaciones, marcado por ANECAS, sexenios, becas, proyectos y quartiles, donde emerge un mundo de señores y esclavos. La novela se distancia de la ideología “Me Too” y se centra en la necesidad de Alicia de ser amada.

Relación erótica y feminismo crítico

La autora también es crítica con ciertos feminismos y con una izquierda académica que reproduce los mismos vicios de siempre en el ámbito del poder universitario. La novela se centra en la relación erótica secreta entre Alicia y su profesor Juan Comala, que le dobla en edad. Esta relación destaca la valentía de no subordinar la necesidad de ser amada a la ideología, mostrando las fragilidades que el discurso amoroso impone.

Una promesa intelectual no del todo cumplida

La novela plantea una interesante propuesta intelectual, pero no termina de impregnarse completamente de ella.

La atención a las “menudencias” favorece la veracidad y el reconocimiento realista, pero la novela habría necesitado una combinación más equilibrada entre las capas de profundidad reflexiva y la pobreza de las tramas de asambleas, juntas de departamento, proyectos y celos académicos y personales.

En resumen, “La chica más lista que conozco” es una novela de ideas que también busca retratar la fragilidad de una joven al inicio de su vida amorosa. Para que Alicia sea auténtica, se ve atrapada en un testimonio vital personal, perdiendo la riqueza que habrían aportado los textos de filósofos como Zambrano, Barthes o Sartre, que quedan en la superficie de una novela ambiciosa pero narrativamente no del todo resuelta.